Gustavo “Pato” Cabral, el caballero del básquet mendocino

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Gustavo Pato Cabral. Un crack. / Salto Inicial.

ENTREVISTA. El «Pato» dejó su impronta en cada club que jugó, con cada camiseta que defendió. Seriedad, trabajo, dedicación, humildad y respeto son las claves de un jugadorazo dentro y fuera de las canchas. Hoy, transmite todos sus conocimientos como entrenador.

Al comentarle a Gustavo la intención de realizar una nota, me dijo: «sí, por supuesto. Agradezco que hayas pensado en mí. Gracias por tenerme en cuenta. Siempre me gusta hablar de básquet». Precisión en sus conceptos, como cuando eleva su cuerpo, extiende sus brazos y manos para que la bola tome dirección al aro, ingrese y se sacuda las piolas. Un triple para festejarlo.

A lo largo de su extensa trayectoria en el mundo de la naranja, Gustavo Cabral se ganó el respeto de compañeros de equipo, rivales, directores técnicos y todos los que lo conocen. Es más algunos jugadores, lo tienen como referente y utilizan en sus respectivos equipos, la camiseta 4 en honor al «Pato». Pablo «Chori» Rizzo es un claro ejemplo.

«Yo arranqué en YPF a los 7 años jugando al básquet” comienza diciendo Cabral. “Allí jugaban mis primas Marcela y Alejandra Insegna en primera división y ellas me invitaron a ir al club y acepté. Después de ahí se sumó mi hermana al equipo femenino. Me quedé en el club hasta los 18 años con una incursión en el medio en el mundo del rugby. Pero un día, mi viejo me sentenció: «O jugás al básquet o jugás al básquet» recuerda entre risas.

Aunque ya pasaron varios años de aquellos primeros piques hasta la actualidad, Cabral y la naranja siguen disfrutando cada vez que se encuentran en un rectángulo de juego.

Pato Cabral junto a su familia. / Gentileza.

«Pasé muy lindos años en  YPF, un club con una gran actividad deportiva, social. Con una impresionante infraestructura, grandes amigos que coseché en todos los deportes que aún mantengo. La verdad que YPF institucionalmente fue un club espectacular, algo así como lo es hoy Andes Talleres, de donde soy socio» rememora.

Posterior a su paso por la institución de calle Huergo, y tras aceptar la invitación de Marcelo Tuco Martín, Gustavo Cabral se calzó la 4 de Anzorena. Los de la sexta sección, le compraron el pase y arriba a Suipacha y Olascoaga.

«Yo era chico. Anzorena con grandes planteles, para mí llegar al club era como ir a la NBA en todo sentido. Por ropa, por jugadores -estaba Richie Allen, jugadores que yo iba a ver en anteriores temporadas ahora eran mis compañeros de equipo».

«En lo personal, fue una etapa de gran crecimiento tanto en lo económico, personal con aprendizajes de muchos valores en mi formación como joven. Siempre voy a recordar el primer torneo que ganamos luego de 23 años que Anzorena no salía campeón. Le ganamos a Mercado Cooperativo Guaymallén una final anual.La alegría de los dirigentes, de la gente, era algo inexplicable. Observar a Luis Malnis, Hugo Marchetta cómo se emocionaban hasta las lágrimas porque su club había salido campeón. Yo sinceramente no podía creer que fuera protagonista de esa realidad”, comentó.

Importante como siempre el aporte de Gustavo Cabral en Anzorena (FOTO: ARCHIVO SALTO INICIAL)

A la hora de recordar y elegir un equipo de Anzorena, el Pato se incluye en un quinteto formado por Marcelo «Tuco» Martín, Eduardo Martín, Papa Rodríguez, y Lucas «Garza» Rubia. «La verdad que jugábamos lindo. Jugábamos muy buen básquet”.

En el ’95 con Charly Russell fue otro momento de gloria en la Sexta. Allí Anzorena se coronó campeón anual y ganó el Apertura del año siguiente. «Jugábamos de memoria. Era un equipo muy rápido, dinámico con muchos goles. Además, logramos un gran grupo humano y una gran amistad. Un grupo hermoso que siempre quedará en mi corazón», expresa con emoción.

El destino basquetbolístico de Gustavo Cabral lo encontraría en Atenas acompañado por el entonces, ex DT Anzorena, Walter Gutiérrez. De Calle Viamonte, llegaría el arribo a Benegas, al Club Obras Mendoza y posteriormente la Cuarta Sección: Cultura Israelita equipo con el que ascendió junto a ex compañeros de YPF. De Ciudad volvería a su Godoy Cruz para ser parte de De Paolis/Godoy Cruz bajo la conducción de Nicolás Reig y el profe Castillo.

«Era un equipazo ese con Roberto Villa, el Garza Cantaloube, Luis Vázquez, Caniche Estalles, Sebastián Gattari, Ariel Arriagada. Fueron muy lindas épocas con grandes equipos», recuerda.

En 2003 por problemas personales, no sólo dejó de jugar al básquet, sino que se alejó por completo del mundo de la naranja. Luego de tres años, se le despertó la pasión de nuevo: “Me junté con ex compañeros de YPF que estaban en Olimpia y me invitaron a retomar la actividad pero en veteranos. Así, que me volví a poner los cortos. Teníamos un lindo equipo. Salíamos campeones o segundos en los torneos”.

Con sus amigos en el Maxi de Olimpia campeón varias veces.

«Un día viendo un partido en Talleres, pensé que podía regresar a jugar en primera. Por eso, hablé con Guille Ruiz que estaba en Guillermo Cano y le pregunté si podía jugar con su equipo y me dijo que sí. En ese momento, Cano se transformó en Social Las Heras y después de un tiempo volví a dejar”, explicó.

Un día voy a YPF y encuentro a Jorge Sauretti quién me invitó a formar un equipo con jóvenes valores y jugadores experimentados. El DT era Jorge Rosemblat y logramos el ascenso. Hubiéramos subido a la A. Sin embargo, fue cuando las categorías se dividieron en A1, A2, A3 y A4. Así que el equipo se quedó en el mismo nivel. Yo pensé que era definitivamente el final de mi carrera”, contó emocionado el Gran Pato. Además, Godoy Cruz y Andes Talleres también fueron equipos que disfrutaron de las virtudes deportivas y humanas de Gustavo Cabral.

Pato Cabral y su última temporada en Petroleros YPF.

Cosas que te llegan al corazón

El Pato está cosechando  lo que sembró a lo largo de su extensa trayectoria. Admiración y respeto por todas las personas que conforman el mundo basquetbolístico.

«En Cano, viví gratos momentos. Recuerdo que en un asado, Carlitos Ojeda dijo: ‘después de largo tiempo, por fin pudimos tener al Pato en el equipo’. Es como si me hubieran tocado el corazón sus palabras”.

«Días atrás, viví otro momento emocionante. Terminaba el partido en M35 y una señora se me acercó y me comentó: ‘qué lindo que seguís haciendo los goles de siempre’. Era ni más ni menos, la madre de Andrés Brozovix. Son detalles que te llenan de orgullo y satisfacción. O como cuando un jugador viene y te dice que usa la camiseta 4 porque la uso yo. Son cosas inigualables», explica.

Al consultarle por su faceta como entrenador, se define como muy gritón, exigente. «Lo vivo muy apasionadamente. Trato de concentrarme para no perder los nervios, pero es inevitable cuando el equipo no hace cosas básicas o cosas simples», comenta.

Cabral comenzó a dirigir con las maxi de Andes Talleres. Y después se hizo cargo de los chiquitos azulgranas. “La verdad que la energía que te devuelven los niños es incomparable», dice.

Tuve la oportunidad de conducir los destinos del  femenino en primera división y ahora estoy como responsable de U13, U15 y U17 de Talleres. “Desde el banco, vivo el partido como loco, como loco de verdad», define entre risas.

A la hora de definir algunos conceptos del mundo de la naranja, Gustavo Cabral continuó siendo tan claro como su estilo dentro de la cancha.

«El básquet en mi vida es mi refugio. Cada vez que tuve que atravesar dificultades, le metí más horas de entrenamiento, más contacto con mis compañeros y sobre todo, mucha capacitación -lectura- para poder aprender y superarme en mi juego. El básquet me llenó todos los espacios vacíos. Por eso, mi fanatismo por este juego».

“A los jóvenes, los vuelvo locos, pobrecitos. Que no desaprovechen el tiempo. Que hagan todas las cosas de un joven pero que no se olviden del básquet. Que todos los días, se hagan un tiempo para practicar lanzamientos, para entrenar cada vez más fuerte. Que no pierdan el tiempo. Siempre hay que tener claro el objetivo e ir en su búsqueda para cumplirlo».

El maxi femenino de Andes Talleres.

«Dirigir a mi hijo en U15 y acompañarlo en U19 es algo único, genial. Trato de inculcarle valores como amistad y esfuerzo. Después si te sale o no, son cosas del destino. Lo importante es que sean buenas personas y que se lo quiera y respete».

A.D. Anzorena, campeón 1995

Los años no son un impedimento para que el mundo del básquet continúe disfrutando un gran jugador y director técnico y un ser humano excepcional, dentro y fuera de los rectángulos de juego.