
ENTREVISTAS. Con su corazón abierto, así lo expresó Mauricio Nuñez, el ex jugador de primera división, hoy despuntando el vicio en veteranos, profesor y director técnico, que se encuentra dirigiendo las formativas de Rivadavia Básquet. Hizo un repaso sobre su vida deportiva.
El vivir cerca de un Polideportivo o club, suele ser una motivación extra para los amantes de los deportes para alistarse en alguna disciplina. Es el caso de Claudio Mauricio Núñez, quién desde niño está conectado con el mundo del básquet. Fue jugador, director técnico de varios equipos y actualmente forma parte del equipo de profesores de Rivadavia Básquet.

Además, desde el año pasado, pertenece a la fusión Lationamericana de Baloncesto, grupo de entrenadores que se dedican a la capacitación de entrenadores y jugadores. El organismo brinda, además, asesoramiento a clubes y asociaciones, a través de charlas, videoconferencias para que cada institución pueda diagramar sus proyectos.
«Con mis otros tres hermanos íbamos al Polideportivo de Rivadavia, ya que vivíamos a dos cuadras. Hacíamos todas las actividades que podíamos (atletismo, fútbol, voley, básquet, rugby). De todas esas disciplinas nos terminamos decidiendo por el básquet cuando el profe de mini, Fabián Arancibia nos federó», comenzó explicando el profe Núñez.

«Los domingos fueron a pleno deporte: por la mañana básquet en el mini y por la tarde: fútbol. Eso ocurrió hasta que mi viejo, que jugaba al básquet, nos dijo que debíamos decidirnos por un deporte. Y sin dudas, seguimos su camino», agregó.
Invitado por Raúl Brioude, defendió en varias oportunidades los colores de la UNCuyo, cuando los verdes participaron en las Olimpíadas Universitarias.
Luego de defender los colores naranjas, Mauricio Nuñez continuó en el Este provincial, pero ahora vistiendo la camiseta de Municipalidad de Junín. Su hermano Diego, que continuó jugando en Rivadavia, fue rival en algunas oportunidades y en la previa de los enfrentamientos surge una de las anécdotas que más recuerda.

«Jugábamos en juveniles -hoy U19- y en la semana previa al encuentro, mi madre le recordaba todos los días a mi hermano que no me fuera a lesionar. Diego, se caracterizaba por tener mucho juego físico en un equipo muy competitivo. A pesar de eso, le ganamos como visitante, tras un juego muy parejo y en donde Diego, le hizo caso a mi madre», completa entre risas.

Los recuerdos continúan aparecieron en el repaso mental de Nuñez. «Otra gran anécdota fue el campeonato que se logra con Junín en el ascenso en cancha de YPF con un equipo fantástico compuesto por jugadores como Andrés Brozovix, Carlitos Abrego, Ariel «Buqui» Terradas, Ariel Grando, Manzana Martínez, Diego Ranaldi, Ariel Vanela, Ricardo Rocha bajo la dirección técnica del padre de Andrés Brozovix. Tras lograr el ascenso, volvimos en caravana a Junín en el colectivo naranja que tenía la Municipalidad de Rivadavia. Al llegar al centro, nos recibió mucha gente y dimos unas vueltas por el departamento para compartir con la gente la alegría del campeonato», recordó con una sonrisa enorme.

En su paso por el maxibásquet femenino, también aparecen pasajes, dignos de recordar. «En 2015, en San Luis dirigiendo las chicas de Mendoza. Recuerdo que terminé de dirigir la Selección y me invitaron a jugar un partido de maxi y me fui. El detalle era que no tenía la indumentaria necesaria para ser jugador. Así, que le tuve que pedir a las chicas, las zapatillas, la camiseta, el pantalón y todo lo necesario para entrar a la cancha. La idea fue no dejar pasar la oportunidad de jugar unos minutos, un amistoso. La verdad que mi equipamiento de ese día, fue muy particular. Me salvaron las chicas», comenta entre risas.

La etapa como jugador de Mauricio Nuñez llegaba a su fin en 1998 y con el ascenso del equipo, a lo que en la actualidad sería Superliga. Inmediatamente, se calzó el buzo de DT.
«Don Quibar, dirigente de San José, que tenía a Pedro Zapata como coordinador de básquet, me contrata para dirigir el cadete femenino. Ese fue mi inicio como director técnico. Luego, estuve 13 años en la Municipalidad de Junín, en masculino y femenino. En los tres años siguientes, llego a Banco Mendoza, tras hablar con Ariel Linardelli y la comisión directiva, para hacerme cargo de las formativas».

«De las formativas pasé a dirigir crucero masculino en Maipú. En 2008, y gracias al recordado Jorge Videla y Enrique Blasco llego a Godoy Cruz. Allí trabajé hasta 2019 y pasé a conducir la primera femenina de Petroleros/YPF y algunas formativas. Luego de YPF, volví para mis pagos del Este para incorporarme a Rivadavia Básquet», relata.

Durante cuatro años, el DT condujo los destinos de los seleccionados de maxibásquet femenino y fue parte del equipo coordinado por Juan Manuel Ruiz, en el plan proyección de talentos y altura de la CABB.
«El trabajar en Rivadavia Básquet, es como un poco devolverle al club todo lo que me brindó en mi formación como jugador y me permitió tener un constante aprendizaje», dice respecto a su nuevo destino.

«En la mayoría de los clubes, te acostumbrás a trabajar solo, y hoy voy a un club donde existe un staff técnico coordinado por Fernando Minelli y donde trabajamos todos los entrenadores en un solo bloque. Es un placer ser parte del equipo de trabajo de Rivadavia», cierra.

A la hora de definir el significado del básquet en su vida, Núñez dice: «el básquet pasó de ser un simple hobby, aunque lo sigue siendo, pero ahora rentado a una pasión, un sentimiento. Tengo el privilegio de trabajar de lo que me gusta, ser entrenador. Además, continúo en el Colegio deportivo de Godoy Cruz en la cátedra de básquet».

«Este deporte me ha permitido conocer el país y algunos países sudamericanos. Además, me posibilitó vincularme con mucha gente donde hice amigos», agregó.
«Me he dado algunos lujos en el básquet: conocer a grandes jugadores como Ginóbili, Scola. También observar partidos de la Selección Argentina y compartir con técnicos de primer nivel, como Julio Lamas, Sergio Hernández, Nicolás Casalánguida entre otros», cerró.

Aquél niño que iba al Polideportivo de Rivadavia a practicar la disciplina que se le presentara, encontró su lugar en el mundo: el básquet. Y ahora, tras muchos años de experiencia, transmite sus conocimientos a los más pequeños del equipo Naranja.













