
ENTREVISTAS. Con 40 años, Andrés Páez sigue siendo parte del primer equipo de Municipalidad de Luján, lugar al cual llegó en 2010. El zurdo se ganó el apodo de «Viejo» porque es uno de los jugadores con más experiencia del equipo.
Desde pequeño Andrés Paez fue un apasionado por los deportes y llegó a practicar varias disciplinas al mismo tiempo. «A los 9 años era arquero de fútbol en las formativas del club YPF. Mi vieja, por un incidente que surgió en un partido, fue tajante y me dijo que no iba a jugar más al fútbol. En ese momento, también practicaba natación, atletismo, jugaba al ping pong. Hacía un poco de todo» recuerda entre risas. «Aunque yo quería seguir en el fútbol, mi vieja insistía con que continuara en natación. Pero la verdad que no me gustaba. Mi viejo, presentó la propuesta del basquet, porque él había jugado y me llevaron a entrenar. Me gustó mucho el grupo. Omar Leone era el DT, formado en el club Agua y Energía. Hice premini, mini y luego infantiles (hoy U-13) con Francisco Paco Alemany como técnico. Un genio del básquet, sin dudas» asegura.«Recuerdo que era el año 1990, porque mi comienzo en el basquet coincidió con el Mundial que se disputó en Argentina, donde salió campeón Yugoslavia».

«Hice todas las formativas en YPF, exceptuando un año y medio en Regatas. En el segundo año de cadetes me fui al club del Parque, porque YPF se presentó en convocatoria y no hubo disciplinas deportivas por un tiempo. Por ese motivo la mayoría de mis compañeros, emigró junto con Paco Alemany a Leonardo Murialdo. En mi caso, fui al Lago porque mi hermana practicaba natación y porque me quedaba muy lejos ir hasta Villa Nueva. La verdad que no la pasé muy bien en la convivencia con el grupo. El venir de otro club, me pasó factura. Me volví a YPF para el segundo año de juveniles, para el posterior debut en primera división» continúa. Corría el año ’98, YPF había logrado de a poco, volver a acomodarse en lo institucional, y el regreso de muchos deportistas a las distintas disciplinas se iba haciendo realidad. En el basquet, aunque contó con el apoyo de varios colaboradores, el reinicio de la actividad tuvo que sortear algunas dificultades.

«Mi debut en primera división fue en 1998. El primer año fue bastante complicado porque no tuvimos un entrenador -se fue del club por falta de pago- Nos entrenaban dos padres. Dos ex jugadores, como el zurdo Sanchez, padre de Laura Sanchez y Daniel Fernandez -nosotros le decimos Papucho. Al año siguiente, ya nos dirigió el experimentado Cacho Moyano. Ese equipo de YPF estuvo integrado por Walter «Laucha» Cano, Cabezón Vargas, Diego «Gato» Fernandez, Miguel Angel Coria, Mariano Elmelaj entre otros. Pido perdón si me olvido de algunos de mis compañeros, pero la memoria no me ayuda en estos momentos. Lo que sí tengo que destacar que tuve la posibilidad de jugar con el Buky Terradas, Gustavo Gimenez, un genio de la vida, Ricardo Luppi, etc… Si bien eran jugadores un poco más grandes, fueron los mentores de las nuevas generaciones. Grandes jugadores y mejores personas» asegura. Luego de su paso por YPF, Páez vistió la camiseta de Cultural Israelita y Andes Talleres en donde no pudo lograr el ascenso, el cuál se le negó en tres oportunidades.»Mi paso por Talleres fue muy positivo en lo personal. Pero, cosas del destino no pudimos lograr el ascenso» se lamenta.

El año 2010 comenzaba una nueva etapa en la vida deportiva de Andrés Páez.»Cuando estaba pensando en tirar la toalla, me llamó el Chingolo Martínez y me dice estoy armando Luján y si querés te cuento para jugar. Sí, contá conmigo, le respondí. Y desde 2010, aquí estoy. Al llegar a Municipalidad de Luján venía de seis meses de inactividad. Antes estaba por comenzar a entrenar en Leonardo Murialdo pero se me complicaban los horarios de entrenamientos con el trabajo. En cambio en Luján, si bien no necesitaba tanto tiempo de entrenamiento, Gustavo Martínez sabía de mi entrega por la camiseta. No soy un excelente jugador, como los hay en todas las categorías. Pero sí yo le podía aportar al grupo mucho trabajo y entrega» se autodefine. «A la hora de recordar el ascenso de Luján en 2011 aparecen en mi mente nombres de jugadores que integraron ese equipo: el flaco Yercis, Adrián Matrich, Gonzalo Bizzotto, Diego Oteiza, entre otros. La impronta del Chingolo marcó el camino para que el equipo obtuviera el ascenso» comenta.

Al momento de compartir algunas anécdotas que vivió en el mundo del básquet, Andrés Paez dice: «En Luján cuando jugamos la Liga C nos costó sangre, sudor y lágrimas. La afrontamos con pibes del club, que no recibían un sueldo. Fue algo increíble, fascinante. El participar del un torneo federal representando al municipio es para mí anecdótico. Sería muy bueno volver a repetir la experiencia. Sin embargo, es practicamente imposible» concluye.»Quiero destacar que hoy estamos jugando Nivel Uno con un plantel que tiene cero pesos de costo. Los jugadores no cobran un sueldo y la entrega de los pibes por la camiseta, es increíble. Hay planteles en el mismo nivel muy bien rentados».

Tiempo atrás, la Federación Mendocina de Básquet reconoció la trayectoria de Andrés Paez. Sobre el tema, el jugador expresó: «Estoy muy agradecido por el reconocimiento por parte de la FMB. Nunca me imaginé, que para un jugador -por decirlo así- que no es una estrella, o muy destacado lo reconozcan. Yo sabía que nunca iba a ser goleador ni destacado en el grupo. Pero, con esfuerzo y dedicación en cada juego pongo lo mejor de mí con cada camiseta que me tocó ponerme» se enorgullece.»El reconocimiento tendría que haber sido para mi esposa y mi familia porque al día de hoy, ellos me siguen aguantando las locuras» dice entre risas.

En cuanto a su futuro, expresa: «Espero seguir jugando un tiempo más. Ojalá me dejen. Cuando me estaban haciendo el reconocimiento, pensé que ya me estaban retirando del basquet. Si el cuerpo me da y mi familia me lo permite, espero poder darle unos años más». Al ser consultado si pensó ser DT luego de su paso como jugador, el zurdo respondió: «Intenté varias veces serlo pero no es lo mío. Para ser conductor de grupo, tenés que ser muy especial, saber formar personas y jugadores. La intención después de mi retiro, es continuar ligado al básquet acompañar de la forma que se pueda. Hoy mi hijo más grande está en premini y la más chica en mosquito. Los acompaño siempre. Acá en Luján, para lo que me necesiten, allí estaré dando una mano».

La fuerza y la entrega en cada partido de Andrés Páez es uno de sus puntos altos dentro del rectángulo de juego. Cada vez que el DT lo solicita, el jugador aporta su granito de arena al grupo. Con cuatro décadas en su espalda, integra un equipo con muchos jugadores jóvenes demostrando que el apodo de «Viejo» es una simple cuestión del calendario. Porque, viejos son los trapos.












