Héroes por un día: la Selección de Mendoza vencía al insuperable Buenos Aires

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La Selección de Mendoza que le sacó un largo invicto a Buenos Aires en La Rioja (FOTO: COLECCIÓN EL GRÁFICO)

SELECCIÓN DE MENDOZA. En el Campeonato Argentino de Basquetbol en La Rioja en 1974, el Seleccionado de Mendoza produjo un hecho inolvidable, al romper un invicto de 49 partidos de Provincia de Buenos Aires, que venía de ganar 5 títulos seguidos.

POR LUCIO ORTIZ

ESPECIAL PARA DIARIO EL SOL

Esos hombres tenían sus profesiones, sus oficios y la mayoría de los días de la semana la pasaban en oficinas públicas, atrás de escritorios o mostradores de entidades bancarias. Jugaban al básquetbol, se divertían en sus clubes y muchas veces llegaban a entrenar con sus trajes, de saco y corbata directamente del trabajo, con el bolsito de ropa deportiva en la mano. Cumplían con la responsabilidad laboral, de estudios y también con las prácticas, para no quedar afuera del equipo en la noche de los partidos. Los entrenamientos varias veces venían con el premio del asado pagado por los dirigentes.

Todos tenían sueños de ser campeones y varios lo lograron en el torneo local. La meta, una vez por año, era ser elegido para la selección mendocina y viajar a jugar el Campeonato Argentino de básquetbol. El anhelo, casi vestido de utopía, era alcanzar la gloria y ganarle a los favoritos. Soñaban con ser héroes por unos días o al menos por una noche.

Así Humberto Tito Carra, con Pedro Bátiz de colaborador armó el combinado con jugadores que debían pedir permisos en sus trabajos, en las universidades o se guardaban unos días de vacaciones para aprovecharlos con la selección. Por esa razón muchos desistían y renunciaban a integrar el equipo para no quedarse sin “laburo” o perder exámenes. Tito Carra convocó a muchachos de los equipos dominantes de principios de los ’70 y quedaron: Luis Rodríguez, Manuel Garcés, Eligio Negri, Juan Carlos Rodríguez, Mario Da Prá (de Anzorena); Raúl Brioude, Raúl Estalles, Orlando Toledo, Antonio Alvaro (de Andes Talleres), Osvaldo Trillo, Jorge Anibal Becerra (de Guillermo Cano) y Héctor Massat (de Atenas).

Luis Pato Rodriguez en andas después de la victoria de Mendoza ante Buenos Aires. FOTO: LUCIO ORTIZ

Los esperaba el Argentino en La Rioja 1974. Era la 41° edición del torneo que había comenzado en 1928 apenas 4 selecciones participantes en Capital Federal, que fue el campeón. Y los años lo transformaron en el “más Argentino de los campeonatos”, porque lo jugaban casi todas las provincias. La Rioja convocó a 23 selecciones y para la provincia fue una fiesta que duró más de una semana. El viernes 29 de marzo de 1974 el gobernador Carlos Menem decretó asueto en la administración pública a partir de las 10 de la mañana, las escuelas no tuvieron clases, para que todos pudiesen ver la ceremonia inaugural. Los hoteles y las pensiones quedaron chicos y se debió recurrir a 600 hogares que ofrecieron alquileres temporarios. Además desde el gobierno riojano solicitaron 4 vagones dormitorios a Córdoba para aumentar la capacidad de recepción.

El Estadio de Vargas, sin techo, al aire libre, fue el escenario central de los partidos en la capital riojana y tuvo una gran convocatoria todas las noches, con entradas agotadas para la jornada final. Mendoza debutó en el grupo B con una victoria frente a Chaco por 68 a 67, luego cayó con Santa Fe y venció a Entre Ríos. La rueda final la jugaron los mejores 8 equipos clasificados y en el Grupo 1 estaban Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Corrientes y Mendoza. En el Grupo 2 quedaron: Santa Fe, Santiago del Estero, Salta y Tucumán.

El jueves 4 el equipo mendocino fue superado por Capital 59 a 55 y se repuso el viernes 5 frente a Corrientes por 44 a 41. El viernes 6 de abril de 1974 fue el día que se conjugaron las estrellas del cielo riojano para darle mayor vitalidad a los músculos de los mendocinos. Los gemelos respondían como nunca, los bíceps se hacían elásticos, la resistencia de los tobillos iba en aumento. Esos muchachos  estaban como si fueran Clark Kent (aquel personaje de Súperman) cuando se saca su traje y deja ver su otra apariencia de ropa ajustada y capa. El «Pato» Luis Francisco Rodríguez parecía volar con la pelota anaranjada y sus movimientos esquivaban a los bonaerenses que no pudieron marcarlo mientras distribuía pases magistrales e impensados. Lo mismo sucedía cuando la base la tuvo el «Tono» Alvaro, o cuando Toledo se mandaba en bandeja. Abajo estaba el «Rulo» Becerra ayudado por la presencia de «Caniche» Estalles y todo un equipo compenetrado en convertir una noche especial.

El tiro libre que erró Perazzo para darle la victoria a Mendoza. (FOTO: COLECCIÓN EL GRAFICO)

Y está escrito con constancia de archivos en la colección de El Gráfico que dijo según firma el periodista con el seudónimo O.R.O (Osvaldo Ricardo Orcasitas): “El Estadio de Vargas se aturde y se paraliza, grita y se queda mudo…¡Está perdiendo el campeón!. Está perdiendo Provincia y está estallando la euforia de Mendoza. Pero cuando el 53 a 51 parece ser el cierre Perazzo es víctima de foul debe ejecutar dos lanzamientos libres. Ya no queda tiempo por jugarse. Estamos con partido cumplido. Ya, además, nos sentimos extenuados por tanta carga emotiva. Pero la tensión todavía tiene su yapa. En las manos de Perazzo se concentra toda la expectativa: la gloria de Mendoza o el milagro de Provincia. Primer tiro libre: afuera. ¡GANÓ MENDOZA, GANÓ MENDOZA! SEGUNDO TIRO LIBRE: ADENTRO. MENDOZA 53-BUENOS AIRES 52. Ha perdido el campeón aunque en el desempate del grupo 1 (triple empate entre Provincia, Mendoza y Capital) los bonaerenses se clasificaron finalistas por novena vez consecutiva.

«Mientras en la tribuna con mayoría de riojanos y santiagueños (llegaron unos 5 mil para ver a su equipo) todos fueron hinchas de Mendoza. Claman por el Petiso para levantarlo en andas, por ese Pato Rodríguez que enloqueció a todos con su habilidad, mientras Estalles y Becerra siguen abrazados, la gente de prensa revisa apuntes, datos, fechas y resultados. Los mendocinos han producido un hecho histórico: Provincia de Buenos Aires llevaba una serie invicta de 49 partidos, no perdía de la final de 1968 contra Santiago del Estero. Nada menos que seis años y 20 días sin perder…». Buenos Aires fue campeón en los Argentinos de  San Luis 1969, Catamarca 1970, Corrientes 1971, Capital Federal 1972, Chaco 1973. Llevaba 5 títulos consecutivos sin perder nunca. Hasta que se encontró con Mendoza y sus inolvidables 53 puntos. Luis Rodríguez hizo 6, Toledo 13, Juan Carlos Rodríguez 10, Becerra 14, Estalles 7, Da Prá 2, Massat 1 y no convirtieron Alvaro, Trillo, Negri, Garcés y Brioude.

Por el tercer puesto Mendoza perdió, el sábado 7 de abril, frente a Santa Fe 75 a 71 en un suplementario (había igualado en 62) y quedó cuarto. El campeón volvió a ser Provincia de Buenos Aires al ganarle a Santiago del Estero 74 a 52 frente a unas 16 mil personas en el Estadio de Vargas (también utilizado para el fútbol). Y José Ignacio De Lizaso ganó su octavo título. Después sería superado por su compañero Alberto Cabrera, que no jugó en La Rioja, pero continuó después y llegó a 9 títulos en el Campeonato Argentino de selecciones. La serie más espectacular de todos los tiempos fue la de Provincia de Buenos Aires entre 1966 y 1978. Jugó 13 finales consecutivas y ganó 10 títulos.

Jorge Becerra (con la 9 ) en el Mundial de Puerto Rico 1974 (FOTO: COLECCION DE EL GRAFICO)

La delegación volvió a Mendoza. A Jorge Becerra lo aguardaba el profesionalismo en el club Obras Sanitarias, de la Capital Federal y la Selección Argentina, para intervenir en el Mundial de Puerto Rico en julio. Toledo volvió a estudiar para ingeniero agrónomo, los otros muchachos retomaron los trabajos en los bancos, en el Poder Judicial, en las distintas reparticiones…

Volvieron a ponerse los sacos y ajustarse sus corbatas. Y los doce, al desabrocharse un botón de las camisas, podían ver que todavía tenían la «S» roja sobre la figura amarilla. Reluciente. Seguían siendo superhéroes.