Un “Pancho” repleto de sabiduría

0
609
Don Pancho Rivero nos abrió las puertas de su casa. FOTO: Hugo Videla.

SALTO INICIAL entrevistó a una verdadera leyenda viviente. El ex árbitro rivadaviense Francisco “Pancho” Rivero, de 92 años. A pesar de su edad, continúa yendo a la cancha a ver a Rivadavia Básquet y recuerda con mucho afecto los inicios del básquet en la ciudad y sobre todo la ya extinguida Liga Rivadaviense de Básquet, de la cual fue un ferviente colaborador.

¿Quién no ha visto a don Pancho Rivero en las gradas del Leopoldo Brozovix? Con su clásica gorra, sentado en los primeros tablones y hasta muchas veces llegando al polideportivo en bicicleta, demostrando su amor por el básquet y su buen estado de salud. Nacido el 4 de octubre de 1926, dedicó gran parte de su vida a la pelota Naranja y continúa haciéndolo.

Don Pancho siempre atento al juego y sobre todo a las actuaciones arbitrales. FOTO: SALTO INICIAL.

“El básquet de Rivadavia se inició en Casa D´Italia (frente a la plaza departamental). La cancha era de tierra. De aquella camada que iniciamos a jugar y a enseñar básquet, soy el único que queda vivo”, comenzó la entrevista con don Pancho, quien nos abrió gentilmente las puertas de su casa.

Como una anécdota histórica y de color de aquellos primeros años, Rivero comentó: “Estuve presente en el primer torneo de básquet en Rivadavia, que se llevó a cabo en Casa D´Italia. Se formaron seis equipos y tuvo la particularidad de que todos los equipos utilizaron nombres de pescados. Un conocido ferretero de aquel momento donó las camisetas para que se pudiera jugar”.

A sus 92 años, su memoria intacta le permite recordar aquellos años como si hubiera sido ayer, y brindar detalles de cómo era la ya inexistente Liga Rivadaviense de Básquet: “Entre los 50´ y los 60´comenzaron a armarse distintos clubes en el departamento y se formó la Liga Rivadaviense de Básquet. Hubo seis equipos que compitieron: América, Colegiales, Paso Los Andes, Casa D´Italia, Club Sport y Estrada, este último, ubicado detrás de la actual iglesia. América fue el que más veces salió campeón, la cancha estaba donde hoy se encuentra la Cooperativa Eléctrica”.

Rivero fue árbitro, aunque muchos en la tribuna no lo sepan, y llegó a estar en los primeros planos de Mendoza: “Cuando comenzó la Liga Rivadaviense de Básquet, tenía alrededor de 30 años y ya no jugaba más. Me dediqué al arbitraje. Comencé en la liga local y luego me fui a vivir a Mendoza, donde pude dirigir durante siete años en los campeonatos de la Federación. Viajé a Jujuy para rendir como juez nacional y aprobé con 9, mejor promedio que el ´Chingolo´ García (Alberto García, fundador del Colegio de Árbitros de Mendoza, trabajó en FIBA Américas), para mí el mejor árbitro de la historia”.

Chingolo Garcia, hoy radicado en Puerto Rico, es considerado uno de los mejores árbitros que dio la provincia, el país y el mundo. FOTO: Diario Los Andes.

Y acotó: “Recuerdo cuando inició la costumbre de las reuniones de los lunes, nos juntábamos  para hablar de los errores cometidos y llevábamos el reglamento para estudiarlo. El básquet ha cambiado mucho y para bien. Antes no existía ningún tipo de contacto y por eso siempre los equipos finalizaban con menos jugadores. Hoy prácticamente nadie sale por cinco faltas. Se permiten las cortinas, es un básquet de más hombría y me gusta”.

Al consultarle por el nivel del arbitraje en la provincia, don Pancho analizó: “Siempre Mendoza tuvo grandes árbitros. En las finales de los Campeonatos Argentinos, casi siempre elegían a árbitros de Mendoza. Hubo épocas doradas del arbitraje, hoy creo que el nivel ha bajado un poco, pero no me parece que se equivoquen a propósito. El árbitro comete errores, como los tiene un jugador cuando tira al aro y falla. No hay mala intención y si la hubiera, entonces no hay malos árbitros, sino malas personas”.

En el medio de la charla y compartiendo una gaseosa con galletas, se le viene un recuerdo de uno de los Argentinos de Mayores más polémicos: “En el Argentino de 1965 en San Juan, se jugaba la final entre el local y Capital Federal. Los dos árbitros eran mendocinos. Ganaba San Juan por dos puntos y en el final, le cobraron la última falta a Riofrío (mejor jugador de la historia del básquetbol sanjuanino). A mi entender estuvo bien cobrada. El estadio estaba repleto y mucha gente se metió a la cancha para querer pegarles a los árbitros. Y lo consiguieron. Por eso, se suspendió el juego y la final quedó desierta”.

“Pancho” es uno de los mendocinos que vivió y festejó en directo el único título mayor de la selección mendocina masculina, que fue en 1959 en Neuquén. “Viajé con Chicho Arboit, presidente de aquellos años de la Liga Rivadaviense”. Contó además, que dejó el arbitraje a los 44 años “porque me volví a Rivadavia y había que viajar constantemente a Mendoza. Desde Buenos Aires llamaban para averiguar por qué no había seguido dirigiendo, ya que estaba bien posicionado para los campeonatos Argentinos”. Cabe agregar que no existió la Liga Nacional de clubes hasta 1985 y la única competencia nacional era a través de los Argentinos de selecciones.

Leopoldo Brozovix junto a Carolina Sanchez, en uno de los últimos reconocimientos que tuvo. FOTO: GENTILEZA.

Si de historia del básquet rivadaviense se habla, es imposible no nombrar a Leopoldo Juan Brozovix. El Zorro, como era apodado, dejó su huella y es recordado con mucho afecto por Rivero. “Éramos muy amigos, pasábamos horas y horas sentados en la calle San Isidro, hablando de básquet y de la vida en general con él. Enseñó mucho y le dio mucho a Rivadavia. Queríamos hacer una novela con todas las historias que pasaron en el pueblo”.

Volviendo a su amor por el básquet y por su simpatía por el Naranja, Rivero dio su parecer del equipo y también del DT: “Me gusta mucho como juega Rivadavia  y lo bien que se está trabajando en el semillero. Creo que el entrenador (Fernando Minelli) es un hombre con muchas ganas y muy estudioso, eso es muy importante”.

Por último y de cara a los playoffs de la Liga Argentina que comienzan este viernes, le dejó un mensaje a los hinchas del club: “Lo único que me gustaría decir es que hay que seguir colaborando. Entiendo que el básquet es un deporte familiar y que hoy en día para que vaya una familia entera con la situación económica es muy difícil. Pero hay que seguir apoyando a estos chicos (la comisión directiva) que hacen un gran esfuerzo”.