M50: El amor en tiempos de grietas…

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MAXIBASQUETBOL. Re Amigos (Cimesa) se consagró campeón del Torneo Clausura que organizó la Asociación Mendocina de Maxi. En una serie final apasionante, derrotó a Cano por 2-0 (61-60 y 63-60). Más allá del resultado, una vez más, la amistad fue la gran estrella de la fiesta. Aplausos. 

Si Gabriel García Marquez hubiera sido un amante del básquet y hubiese sido testigo directo de  las fotos de los equipos de Re Amigos (Cimesa) y Cano en la categoría +50,  cenando juntos  después de cada partido de la serie final del Torneo Clausura, estamos seguro que se hubiese inspirado en escribir unas líneas que marcasen que dentro de nuestra sociedad enferma por el “odio y el egoísmo”, todavía existen pequeños ejemplo de convivencia y de respeto a pesar de un triunfo o una derrota. Resaltando valores como el ejemplo y el compromiso;  y sin permitir que el resultado borre la importancia que tiene el camino recorrido.

Los equipos de Re Amigos Y Cano, jugaron una serie final apasionante. Pareja. Espectacular. Una de las más linda de los últimos torneos que organiza la Asociación de Maxibasquet de Mendoza. El primer juego se jugó en el estadio Dr. Francisco Reig. El partido comenzó con el dominio de Cano que en los primeros 5’ estuvo  al frente en el marcador por 8 puntos de diferencia. Dominó las zonas, con el juego interno de Sergio Navarro y Leo “Finito” Fernandez; más el acompañamiento del juego externo que aportaba el emblemático “Beto” Rosa, un símbolo del club. Sin embargo, el trámite del partido cambió y el equipo liderado por Mario Lemole, “Re Amigos”, empezó a encontrar en los ajustes defensivos su arma más importante.  Por esta razón, terminó arriba el primer cuarto por 12 puntos. En el segundo capítulo, fue todo de Cano, quien impuso su juego y logró la igualdad antes del descanso largo. Tanto el tercero como el cuarto parcial, fue un juego de rachas. Peleado. Pero, el triunfo quedó para Re Amigos por un solo simple: 61-60. En las últimas bolas del partido, la marca individual, volvió a convertirse en su mayor virtud. Esa presión fue la que le permitió a Cano ganar casi todos los partidos del torneo, ya que en las estadísticas sólo figurará un paso en falso que fue contra Luján.

El segundo partido fue un calco del primero. Sólo cambió el escenario. El estadio “Carlitos Ojeda” (cancha de Cano) se vistió de gala para recibir varias glorias del básquetbol mendocino. Los locales empezaron manejando las acciones. Por elló, ganó el primer cuarto por 4 puntos, con un Beto Rosa muy efectivo; un Leo Fernández con la mano caliente y un “Lata” Martínez, castigando desde el perímetro. El goleo de Re Amigos sólo pasaba por Gutiérrez y Lemole.   El segundo cuarto se hizo más parejo y le dio la ventaja en el marcador a la visita.

La segunda mitad, encontró al visitante mucho más entero, quien supo armar  bien la estrategia sobre el armado de los cuartos y entró al último capítulo con los jugadores referentes, quienes lograron un descanso adecuado y pocas faltas, lo que le permitió una tranquilidad en el cierre del partido, ya que Cano  fue detrás en el marcador y le costó emparejar las acciones en los últimos minutos. Por eso, ganó Re Amigos por 63-60 y gritó campeón.

Mario Lemole tuvo una noche inspirada; Gutiérrez aportó la regularidad en el goleo que mantuvo durante todo el campeonato; Cornejo es el jugador cuatro por cuatro,.  que te juega en todas las posiciones y lo hace muy bien; Suarez es el amo y señor de la zona pintada, el  que sabe ocupar espacio y cuando tiene que definir, tiene más de una opción y el Tola  Lucero es el técnico dentro de la cancha, el que da la pausa al juego cuando lo requiere y los ajustes de los movimientos en la defensa.

Sin dudas, Re Amigos, conformó así así un equipo difícil de enfrentar en +50.  Imperdonable no mencionar el aporte de Mario Rodríguez, con su juego en el  corredor. Jugó una final implacable; Ricardo Arana un sanrafaelino con buena mano y muy aguerrido; Cesar Torres, bancando a los grandotes en la zona pintada; Hugo Gasque anotando desde zona 1 y 2; el Manco Ibañez, un  jugador mañoso que en defensa es un perro de caza; Juan Manuel Molina, quien deslumbra con sus triples y el Dr. Gustavo Torres, imbatible con su tiro estacionado.

Quienes fueron testigos directo de la serie final, pudieron disfrutar de dos partidos disputados por jugadores con experiencia, que usaron todas las herramientas con las que cuentan, que jugaron cada pelota con personalidad pero por sobretoda las cosas con respeto y amistad. Porque si existe algo en el mundo del maxibasquet, son los amigos. ¡Aplausos para todos!