Es necesario pedir minuto y reflexionar…

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La foto tiene sólo carácter ilustrativo // JORGE RUIZ (SALTO INICIAL).

Todas las categorías del básquetbol de Mendoza, tienen características semejantes: el insulto constante a los árbitros, la impotencia y cero reflexión ante un resultado adverso y la poca paciencia de los que están adentro y afuera de la cancha. La Superliga no es la excepción.

Todos los que estamos en el basquetbol, sabemos que la Superliga tiene en la previa, un condimento especial y muy importante: la inclusión de 17 extranjeros. Que significa eso: nos encontramos con casi todos los equipos con el sueño de ser el mejor. Pero sólo uno, será el que llegue más arriba del resto.

Si ya en la Primera Fecha de la Superliga, ocurre lo que pasó en dos de los partidos entre candidatos, mejor no pensar en el cierre de la Fase Regular y ni que pensar en la serie de Playoffs. La intolerancia que hubo en el Estadio Esteban Costantini el viernes por la noche, duele y preocupa. Duele porque los dos equipos se armaron con mucho esfuerzo y dinero, para tener un gran plantel. Y preocupa porque es el primer partido y en el final del juego, con la victoria visitante, fue un todos contra todos. Solamente hubo agresiones verbales y amenazas de toda índole. No hubo golpes de puño, porque sino el final de esta reflexión hubiese sido otro. HAY DEMASIADA PRESION PARA GANAR. Vale aclarar que hubo errores de todas las partes: errores arbitrales, simpatizantes que insultaron, jugadores que respondieron y luego provocaron, hasta nosotros (la prensa) nos equivocamos, ya que reaccionamos mal ante una observación de un protagonista. En este contexto, tenemos que destacar que la cúpula dirigencial del León actuó de forma inmediata en la protección de los jugadores visitantes, para que nadie sufriera una agresión. Pero, esos «locos soñadores del León», prepararon una fiesta magistral al mejor estilo NBA. Un show único, admirable y digno de imitar por todos. Y eso también lo tenemos que destacar. Pero, quedó relegado, por un final en donde insisto, TODOS NOS EQUIVOCAMOS. 

El otro caso que preocupa, fue lo que pasó en el mítico Pozo Apache: la salida de los jueces del estadio. Rodeado de gente, pasando por debajo de la tribuna Sur, casi escondidos y protegido por directivos de la institución (acción que tenemos que destacar, pero que no tiene que volver a suceder). El arbitraje de Mellado-Gili fue muy cuestionado. Errores existieron, como también lo tienr el jugador que falló un libre, el que perdió una marca tras una cortina o el entrenador que no supo descifrar los movimientos ofensivos del rival. Hoy, todos los equipos filman sus partidos. Entonces, se podría evaluar los arbitrajes con un comisionado técnico conformado por integrantes del mismo Colegio, de la Federación y directivos de los clubes. Y si el árbitro falla e incide en el resultado, actuar en consecuencia. Pero, el juez no tiene la culpa que un equipo tenga un 20% en lanzamiento de campo, un 10% en tiro de tres puntos y que le conviertan un promedio de 90 puntos por juego, a modo de ejemplo. NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA FÍSICA, VERBAL Y GESTICULAR. 

¡NO PUEDE VOLVER A SUCEDER! Es la Primera Fecha de un torneo, que puede llegar a ser de lo mejor en los últimos años de Mendoza. Porque existe una realidad y es tangible: el certamen de Superliga crece día a día por el esfuerzo de directivos, el acompañamiento del público y porque los jugadores de Mendoza cada vez se preparan mejor, y de igual manera nuestros entrenadores. 

Estos dos partidos, nos sirven como disparador a miles de preguntas: de que sirve tanta violencia verbal o de cualquier otro tipo, en un juego. Hace bien no poder (algunos lo hicieron) saludar al rival como corresponde. Hace falta que un entrenador (que estaba en la tribuna y que no pertenece a ninguno de los dos cuerpos técnicos de los equipos que esteban jugando), en el medio de los tumultos, aparezca por atrás de un periodista y le diga al oído, «porque no muestran la foto ahora» (con relación a los incidentes en el mismo estadio el año pasado), como si hubiese estado mal que SALTO INICIAL, haya informado lo que sucedió.  ¡Le pegaron a un árbitro, viejo!. 

Es necesario, sufrir que de cada lado se proteste todos los fallos arbitrales. Es necesario no poder disfrutar como seres humanos, un evento deportivo. ¿Es necesario terminar los juegos con amenazas, insultos, empujones, etc? En la familia del básquet de Mendoza nos conocemos todos. Y sabemos que podemos disfrutar de una fiesta respetando al rival. Lo demostró Atenas contra Anzorena, lo propio hizo Anzorena con Atenas en el 2017, lo mismo sucedió con Murialdo en el 2018 cuando todo su estadio aplaudió al Atlético Club San Martín campeón. Lo mismo con la gente de Obras que aplaudió hasta el cansancio al equipo de Regatas, campeón del Clausura Nivel UNO en la Federación de Box. O la misma gente de San José que tras dar la vuelta olímpica ante Honor y Patria en el Nivel DOS, despidió con aplausos a sus jugadores. Sin ir más lejos, la fiesta que se brindó en el Pozo Apache con Macabi campeón del Vendimia. Un lujo. Ese básquet queremos. El de la familia.

La respuesta contundente y simple es NO. Porque la tarea nuestra es ver, analizar, difundir y disfrutar junto a todos ustedes de nuestro básquetbol. Duele mucho realizar este tipo de reflexiones, porque no queremos herir susceptibilidades.

Dirigentes, técnicos, jueces, público, es la primera fecha. Falta muchísimo, pero si arrancamos y no hay modificaciones durante el recorrido, tendremos que hablar más de otras cosas que de básquetbol.