«Quiero revancha con Mendoza»

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Gentileza / Prensa Weber Bahía.
Ariel Ramos, uno de los embajadores de Mendoza en el básquetbol del país. Hoy, juega su tercera temporada de Liga en Weber Bahía. Crack.
Ariel Ramos, jugador mendocino de Weber Bahía, pasó las fiestas en Mendoza junto a su familia y charló con Salto Inicial. Sus objetivos para el 2017, la actualidad del básquetbol mendocino, su querido Pacífico, sus sueños. Una charla imperdible. 

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Llegó en silencio. Fiel a su costumbre. Es tímido. No le gustan muchas las notas, las fotos. Mide 2 metros pero aún conserva esa carita de niño adolescente como si fuera su primer día de clases en primer año del Secundario. Hasta se pone colorado por momentos. Pero, ya es hombre. Y lo ha demostrado con creces. Con 17 años recién cumplidos decidió armar su bolso e irse a Bahía Blanca para dedicarse de lleno al básquetbol. Era su meta. Su sueño. Su ilusión. Es que en su familia sólo se respiraba esos cuatro fundamentos básicos del baloncesto: pique, lanzamiento, pase y defensa. Su hermano Matías, integrante de la Generación Dorada de General San Martín. Ese equipo que marcó una época del básquetbol mendocino y consiguió tres títulos anuales en 5 años. Más un ascenso a la Liga B venciendo a un Macabi todopoderoso con nombres como Bruno Ingratta, Andy Berman, Rodrigo Griffa y Fede Aguerre, entre otros. «Sin dudas, esa época marcó mi amor infinito por la camiseta. Mis amigos, mis familia, todo es el club San Martín. Y ver a mi hermano dar tantas vueltas olímpicas, fue algo único», agrega el Lechugita. Además su hermana Paula también juega al básquet y su mamá Sonia Wilde también practicó esta disciplina. Hablar de la familia Ramos en la cuadra de su barrio es hablar de básquetbol. Después de varios minutos, se prende el grabador y Ariel Ramos, el hombre que llegó a Liniers y después pasó a Weber Bahia, infló el pecho y comenzó a charlar de todo. Como si estuviera adentro del rectángulo de juego, quería siempre la pelota y definir él. Se siente ganador y lo demuestra en cada acto.  
FAMILIA
– ¿Cuáles son tus objetivos para este 2017 en lo personal?
– Jugaré mi tercera Liga de Desarrollo, la cual sirve y mucho para todos los juveniles de los clubes de Liga. Nos podemos mostrar y sumamos muchos minutos en cancha. Sin embargo, buscaré afianzarme en Weber Bahía en el equipo principal y sumar más minutos de juego. Sueño con una Liga 2017-2018 ganándome un lugar entre los jugadores principales del equipo. 
– ¿Te costó la adaptación al nuevo mundo del básquetbol, al máximo nivel de la Argentina?
–  Sin dudas cuesta y mucho. Es otro mundo. Pero, uno tiene que estar decidido a que quiere triunfar y jugar en Liga. Uno se va lejos, no tiene a la familia. Se pierde el contacto diario con amigos. Pero, cuando uno se propone algo, si no baja los brazos, los objetivos se cumplen. 
–  ¿Qué le podrías decir a a un chico mendocino que sueña con jugar una Liga o un TNA? 
– Lamentablemente, Mendoza aún no pueda insertarse en la Liga Nacional. Pero, si un jugador quiere jugar en un nivel mayor, a los 16 o 17 años, tiene que armar el bolso y partir. Y cuando llega al club nuevo, romperse el lomo para mostrarse y aprender día a día. Insisto: es otro mundo muy distinto. Uno es profesional y vive para el básquetbol.
–  ¿Cómo es un día en la vida de Ariel Ramos?
– Depende el cronograma de juegos. Pero, hay días que entrenamos durante tres turnos. Más las horas que uno le agr’ega para mejorar ciertos movientos, lanzamientos, etc. Gimnasio, fundamentos, juego colectivo y el estudio del rival. 
SELECCIÓN DE MENDOZA
– ¿Te quedó un sabor amargo el último Torneo Argentino de Mayores con Mendoza?
– Obvio y aún me duele ese descenso. Fue muy raro el campeonato. Por la calidad de jugadores y entrenadores, Mendoza no merecía perder. Pero, estos torneos son así. Quiero revancha ya. Si me llaman, jugaré para Mendoza. Soy responsable. Me siento responsable y como siempre vestí la camiseta Borravino, cuando juguemos el promocional, estaré presente si me llaman. Mendoza tiene que pisar fuerte en los próximos Argentinos. 
– ¿Son un fanático de General San Martín. Es tu casa. Tu club. Cómo hiciste para seguir la última campaña del ascenso?
– San Martín es mi casa. Una sola vez, durante 6 meses jugué en otro club y extrañé mucho la camiseta. Después me fue a Bahía Blanca. Sigo la campaña todos las semanas. Los dos partidos. Me puse feliz por el ascenso sufrí mucho. Pensé que se nos escapaba contra Universidad. Sabés lo que hice. LLamé por teléfono mediante una videollamada a un amigo y vi el último cuarto. Infartante. Eran las 12 de la noche y gritaba solo en Bahía Blanca. Después se nos escapó la final. No puedo creer aún que el partido reprogramado haya arrancado 0 a 0 cuando San Martín ganaba 15-10. Estas cosas tienen que mejorar en Mendoza. Esta provincia tiene toda la infraestructura para pegar el salto de calidad. Sólo falta decisión dirigencial tanto del Estado como privada. Gestión principalmente. 
AMIGOS DEL CLUB SAN MARTIN
– Por último, me imagino que fuiste al club y te metiste a la pileta, comiste asados, y entrenaste estos días. 
– Si, lo primero que hice fue irme al club y estar con los chicos. Entrené todos los días y jugué muchos. Recién vengo del club. Obvio, asadito con los amigos imperdibles. Cuando llego a Mendoza, primero mi casa que es Pacífico y mis amigos y luego mi otra casa con mi familia. Es así. Amo la camiseta de General San Martín y un día seguro volveré a jugar en el estadio con parquet, porque el laburo que están haciendo Germán Sánchez y Augusto Carignano, entre otros, es fantástico. ¡Quiero que le pongan el parquet ya!

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