Llegó el momento de pensar como una potencia

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La Selección de Mendoza que disputó el Argentino en Neuquén. (Gentileza: DIEGO PAEZ – Prensa Plaza Huincul)

Mendoza fue de menos a más en Neuquén y le ganó a dos históricos como Entre Ríos y Santiago del Estero. Ahora el desafío es pelear por un lugar en el podio.

Nota publicada en el Suplemento Más Deportes, Diario Los Andes, el día sábado 29 de Julio de 2017. 

Pasó otro torneo Argentino. Para el básquetbol de Mendoza, ésta competencia siempre es un dolor de cabeza. Lo que tendría que tomarse como una oportunidad para dar el gran salto de calidad, se convierte muchas veces en un calvario. La historia indica que solamente una vez se pudo tocar el cielo con las manos. Fue en el año 1959 en Neuquén. La Borravino venía de perder dos finales antes de lograr el oro.

Los libros nos cuentan que en la década del ‘60 y ‘70, Mendoza era potencia. Competía de igual a igual con Santa Fe, Buenos Aires y su semillero de Bahía Blanca, Córdoba, entre otras.

Desde la década del ’80 hasta la actualidad, la historia cambió. El seleccionado mendocino mayor, por estar alejada de la máxima competencia Nacional, La Liga, la cual revolucionó este deporte en cada rincón del país, sufre cada evento de esta índole. Es imposible ilusionarse con volver a la cima y pensar en grande. La última dos veces que estuvimos entre las cuatro primeras selecciones, fue en el año 1992, subcampeón en San Luis; y año 2008 cuando el «más argentino de los campeonatos» se hizo en nuestra provincia y logramos el cuarto puesto. Después, a pelear por el descenso. Es más, se perdió la categoría en dos oportunidades.

Sin embargo, se recuperó el lugar en forma inmediata. El año 2017 volvió a poner a prueba al combinado provincial. Mendoza respondió con creces y sobre esta reacción se puede soñar. El equipo de Pablo Moyano ganó sin sobresaltos el Promocional. Logró el ascenso. Dos días más tarde, estaba debutando en el Argentino de Neuquén.

Ahí tuvo contra las cuerdas a Santa Fe , pero falló en el cierre. Le ganó con creces a Santiago del Estero y Entre Ríos. En el cruce de cuartos de final se midió con el dueño de casa, Neuquén y cayó sin atenuantes. Durante esos 40 minutos el equipo del Sur jugó mejor. Impuso su ritmo y estilo de juego. Sin embargo, eso no significa que tenga más potencial que nuestro representativo. La Borravino estuvo a un juego de meterse entre los cuatro primeros equipos. El tercer objetivo planteado.

Quinteto titular que usó Pablo Moyano en Neuquén (Gentileza: DANIEL PAEZ – Prensa Plaza Huincul)

¿Qué le falta a nuestro básquetbol para dar ese salto de calidad a nivel selecciones? Decisión. Anhelo. Sueños. Hay que dejar de prepararse para salvar la categoría. Basta. Hay que pensar en grande. Prepararse como una selección que quiere lograr cosas importantes.

Estamos atravesando un proceso de recambio generacional muy grande. Jugadores de la talla de Lavezzari, Arancibia, Fernández, Moreno, Ramos y otros tantos más, ya tienen la actitud, el coraje para convertirse en líderes. ¿Qué más falta? Compromiso. Duele y mucho cuando jugadores importantes le dicen no a la camiseta de la Borravino. Esa mística, ese sueño, ese anhelo de jugar en el seleccionado mendocino se perdió. Los directivos de turno tendrán que trabajar mucho para poder seducir a basquetbolistas importantes que no optaron en esta oportunidad por representar a la provincia.

Con la clasificación al próximo Campeonato Argentino en el bolsillo, Mendoza ya sabe que el mes de julio se jugará aquel certamen 2018.

Pablo Moyano demostró con creces, que el cargo de entrenador le sentó muy bien. En poco tiempo de entrenamiento, menos de un mes, imprimió su identidad. Dejó su huella. Y lo mejor: el equipo respondió. Por esta razón, una alternativa importante, sería que a partir del mes de marzo o abril, la base del seleccionado (la mayoría juega en Mendoza), entrenen juntos un día a la semana como mínimo. Mientras más prácticas, mayor conocimiento, mejor rendimiento y aumenta el sentido de pertenencia. Acá seguramente, surgirán problemas. Conociendo el paño, en varias oportunidades, los clubes no cederán sus jugadores por la competencia interna, participación en torneos superiores, etc.

Habrá que dejar de lado los intereses particulares y pensar en el bien colectivo del básquetbol de Mendoza. Jugadores con talento y entrenadores con conocimientos sobran. Llegó el momento de pensar en grande y actuar como grandes. Mendoza tiene todo para dar el gran salto de calidad.

El festejo de Mendoza en Neuquén después de la victoria ante Entre Ríos. La Borravino perdió en cuartos ante el campeón Neuquén. (Foto: DANIEL PAEZ – Prensa Plaza Huincul)

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