
El básquetbol mendocino no para de crecer. Refuerzos de élite, equipos que hacen historia y torneos cada vez más competitivas. Lo único que falta: gente en las gradas. ¿Por qué el público sigue sin acercarse a las canchas?
Miércoles por la noche en Mendoza, las agujas del reloj marcán las 21.30 y dos equipos tienen cita para enfrentarse en un partido de básquetbol. Pensémoslo como un encuentro de Superliga, Nivel I, II o formativa, no importa. Lo que se espera o sueña es que un grupo de personas, simpatizantes, fanáticos de los colores de su club, se acerquen en familia hasta el partido para alentar y disfrutar del juego. Sin embargo, Mendoza está lejos de ese escenario. En nuestro básquetbol, excepto en las series finales, es muy raro observar que el público se acerque a las canchas.
Por supuesto que toda regla tiene sus excepciones. No podemos dejar de nombrar a Rivadavia Básquet, que con su plantel que actualmente esta jugando la Liga Argentina (ex TNA) convoca una gran afición para cada uno de sus encuentros de local. Y que a veces, hasta nos sorprende que eso suceda. Por algo, es la «capital del básquetbol mendocino».

Atlético Club San Martín, es otro ejemplo, de que hace ya unos años y gracias a su gran presente, moviliza un importante número de fanáticos. ¿Provenientes del fútbol? Puede ser. Pero nadie podrá decir que cada fecha de local, no copan el Esteban Costantini. Vale aclarar, que el hincha de San Martín en particular, es hincha de la camiseta: sin importar que sea fútbol, básquet, hockey sobre patines, tenis, etc.

Un punto a favor, es la llegada a Mendoza de varios jugadores norteamericanos (más de 9) a diversos equipos. Sin dudas, es un llamado de atención y una atracción para que la gente vuelva a acercarse a las canchas. Ojalá esta inversión permita que la competencia sea cada vez más fuerte y que el nivel crezca torneo tras torneo. Este show característico que aportan los norteamericano, servirá para que el básquetbol de Mendoza se convierta en un plan cada vez más llamativo parar elegir.

Sumado a esto, se encuentra el hecho de que por primera vez en la historia, un equipo mendocino de básquetbol femenino integra la Liga más prestigiosa del país. En un plantel que además de contar con grandes figuras como Carolina Sánchez, tiene en su mayoría jugadoras juveniles formadas en clubes mendocinos.

Podría estar contando hechos durante un largo rato. Sin dudas, motivos sobran para considerar a Mendoza como una de las plazas fuertes de este deporte. Considerar que tenemos un básquet que motiva y que atrae al público a las canchas. Pero eso no sucede.
Lo planteo no como una crítica, sino como una incógnita. Un nivel alto de juego, jugadores extranjeros que le dan color al Torneo y hechos que dejan plasmada su huella en la historia del básquetbol mendocino.
Y me pregunto, ¿Qué hace falta para que los estadios vuelvan a estar colmados de gente? ¿Qué necesita el mendocino para volver a enamorarse de la cancha?












