
ENTREVISTAS. En el ADN de cada Apache, al color original de la sangre, se le anexa el negro y ambos conforman la camiseta de Atenas Sport Club. Roberto Garín, ex jugador y actual miembro de la comisión directiva, es un claro ejemplo del sentimiento. Una charla formidable.
Barrio, amigos, pasión es igual a Atenas. La ecuación cabe para explicar, el sentido de pertenencia que adquiere cada Apache. Cuando el jugador se pone la camiseta, el simpatizante alienta y se transforma en el sexto hombre en cancha o cuando los dirigentes dan parte de su vida por la institución. Esto es Atenas.

Si bien Roberto Garín defendió otros colores de camisetas a lo largo de su carrera deportiva, el rojo y negro es especial. «No hay otro club mejor que Atenas», dice el Gato como se lo conoce en el ambiente basquetbolístico.

La casa de la familia Garín se encontraba a pocas cuadras del club Atenas. A Roberto le quedaba cerca el colegio y los amigos del barrio, con quiénes compartía el círculo escolar lo invitaron a que continuaran la amistad en un nuevo ámbito: el básquet. Por esoa los 7 años y junto a Mariano Perez, Nahuel García, el recordado Sebastián «Pacha» Prado y otros chicos, comenzaron el contacto con la bola naranja despertando así el sentimiento Apache. «En Atenas es algo especial. Los chicos que dejaron de jugar al basquet por distintos motivos, ahora son simpatizantes o colaboradores del club. El que es hincha de Atenas, no se aleja», resume Roberto.

Y agrega conceptos sobre los simpatizantes Apaches. «Cuando jugaba, todo el barrio estaba pendiente el día del partido. Y que no fuésemos a perder contra Andes Talleres porque si iba a la verdulería o al kiosco porque debía dar explicaciones de la derrota. El hincha de Atenas es muy exigente pero el aliento que brindan es fundamental. Es un plus que tenemos», sintetiza. Cuando Edgardo Peralta era el responsable técnico del primer equipo y con tan sólo 16 años Roberto Garín hacía su debut en primera división. Los hermanos March, Camerún Tejada, Miguel Diblasi, Gastón Llamas fueron algunos compañeros de aquel equipo.

En 1997 con Sergio Peralta, Papa Rodríguez, Luis March, Rodrigo Escribano, Nahuel Garcia y con Ricardo Oyarce como DT, Atenas conseguía el ascenso al círculo mayor mendocino. Al año siguiente, el Gato tuvo un paso durante dos años, ’98-’99 en Mercado Cooperativo Guaymallén. «Fue un experiencia muy buena, tanto en lo personal como en lo deportivo. Aprendí mucho en Mercado. Yo tenia ganas de probar en otro club. La verdad que teníamos un gran equipo para estar arriba», recuerda.

En el comienzo de la década del ‘2000, con la vuelta de Manuel Garcés al banco Apache, se produce el regreso del Gato a Atenas. «Cuando volví al club, me di cuenta luego de dos años sin vestir esta camiseta, lo lindo que es jugar en Atenas. Pero, a pesar de no jugar durante ese tiempo en el club, nunca perdí el contacto con mis amigos y el club», dice. Luego de levantar la copa y gritar campeones con Atenas en el campeonato Clausura 2000, Garín vistió los colores de Anzorena durante 6 meses. «Anzorena es otro club de barrio con calidad de campeones. En la Sexta, hice varios amigos como Tuco Martín, Papa Rodríguez, Pato Cabral, entre otros«, afirmó.

Tras su experiencia en la catedral del básquet mendocino, el Gato volvió al barrio.Y Atenas repatrió a uno de sus hijos pródigos. En 2008 dejó de ser protagonista dentro de los rectángulos de juego para transmitir sus conocimientos desde el banco de suplentes. Tuvo a cargo a los más pequeños; pre mini y luego a los U19. También, junto con Mariano Pérez como ayudante técnico, fueron la cabeza de grupo en primera división. Tras la asunción de Nahuel García como presidente, Roberto Garín es el tesorero de la actual comisión directiva Apache. «Estuve en tres funciones distintas en el club: fui jugador, director técnico y ahora dirigente. No te imaginás la responsabilidad que implica ser dirigente, hasta que no estás en la función. Pero me siento muy feliz de continuar siendo parte del club», cierra.

El sentido de pertenencia de Roberto Garín se afianza aún más al barrio. A su casa, a sus amigos, se le suma la cercanía de su trabajo al club y ahora su hija, quien heredó el sentimiento y se calzó la camiseta Rojinegra. BARRIO, AMIGOS, PASIÓN. ESTO ES ATENAS.













