¡Este es nuestro básquetbol, el resto no tiene lugar!

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Foto: Nicolás «Totti» Ríos (SALTO INICIAL).

El básquetbol de Mendoza se volvió a vestir de gala y la fiesta fue completa. Espectacular. Brillante. Magistral. Emocionante. Más de 2500 personas se hicieron presentes en el juego final entre Macabi y San José. El corte de redes fue para el conjunto Celeste y sacó pasaporte para jugar la gran final anual ante Atenas Sport Club (campeón del Apertura).

Más allá que Macabi fue quien dio la vuelta olímpica, el campeonato fue de «todos» los que amamos el deporte de la Naranja. Porque se vivió una jornada inolvidable. Comportamiento ejemplar de ambas parcialidades. Jugadores que dejaron el alma y cuando sonó la chicharra final, se fundieron en un abrazo. Ese es el ejemplo que debemos seguir, debemos imitar, debemos construir, debemos alimentar. Ese es nuestro básquetbol, el resto, no tiene lugar en este deporte.

Fue emocionante y único,  ser testigos directos como la parcialidad de San José se levantó y despidió de pie a sus jugadores. Aplaudió y reconoció al campeón. Es más, la admiración continuó en las redes sociales, reconociendo al mejor equipo del Clausura.

Eso es nuestro básquetbol. Repito, el resto no tiene cabida, porque esta disciplina deportiva te despierta admiración, SOLIDARIDAD, respeto y sobre todas las cosas, AMISTAD. Claro ejemplo fue el pedido de Justicia que realizó todo el estadio ayer con Carla, mamá de Abril y Agustín, angelitos víctimas de tres conductores inconscientes y que marcaron su vida para siempre.

La gala final fue una fiesta en todo sentido. La organización fue brillante. El público disfrutó de tres finales de alto vuelo y respondió con creces. Aún, queda una final de Nivel UNO, las finales de Nivel DOS, FEMENINO, Reválidas, final Anual y todos los final four de Formativas. Sin dudas, este es el camino a seguir por todos: público, jugadores, directivos, entrenadores y árbitros.

Sin dudas, los jueces, estuvieron en el ojo de la tormenta después de la primera final. Existen fallos en algunos casos. Los jueces no son perfectos. Fallan, como fallamos nosotros los periodistas al interpretar un juego, como fallan los entrenadores en un cambio o en una jugada, o como fallan los jugadores al escapar una entrada, perder un balón o errar tiros libres. Pero, los jueces no incidieron en el resultado final. Es más, tuvieron una correcta actuación en el partido más importante en el semestre y eso hay que valorarlo.

El básquet de Mendoza volvió a demostrar que a nivel competencia interna tiene un nivel brillante. Nuestro básquetbol se ha convertido en un espectáculo único. Cuando la apuesta es fuerte y los jugadores responden, el público llena las gradas. Y la familia del básquet responde.

¡Por favor! continuemos por esta senda…