
INTERNACIONAL. Las volcadas, las cervezas y las locuras del “Jordan borracho” pasaron por Mendoza. Carey Scurry jugaba al básquetbol en forma maravillosa. Estuvo en la NBA y en una de sus tres pasos por Argentina, jugó en Regatas
POR LUCÍO ALCIDES ORTIZ
ESPECIAL PARA SALTO INICIAL
En el barrio de Brooklyn de Nueva York un chico flaquito nacido el 4 de diciembre de 1962 fue creciendo con una vida difícil en una familia de diez hermanos. En la escuela cercana el niño Carey Scurry hizo el primario y soñaba con ser uno de los jugadores de básquetbol de los New York Knicks que veía por la tv. Se destacaba entre todos esos chicos que jugaban sobre el pavimento, en esas canchas de las esquinas protegidas con un alambrado.
Entró al secundario Alexander Hamilton, de Brooklyn, en donde participó de los torneos zonales y estatales. También se nutría y aprendía las mañas jugando por plata en las canchas duras del barrio. Lo apodaban El Perro. Siempre festejaban con unas cervezas compradas con parte del dinero ganado en las apuestas.
No tuvo problemas en ingresar a la Universidad de Long Island, a pocos kilómetros de su barrio de nacimiento, por su talento en el básquetbol. Medía 2,01, pesaba 85 kilos y sus mejores recursos eran el salto, la captura de rebotes, las tapas a los adversarios y una certera presencia ofensiva. También se deslucía cuando lo veían tomando demasiada cerveza.
En los Blackbirds de la Long Island, Scurry se consagró campeón de la Conferencia Noreste en 1984, lo que le permitió participar en el Nacional de la NCAA (Liga Universitaria). Fue nombrado como Jugador del Año de la Conferencia Noreste, fue MVP (jugador más destacado) y miembro de los conjuntos ideales tanto de la Conferencia como del torneo en 1984 y 1985. Se consagró, junto a Hakeem Olajuwon, como máximo reboteador de la NCAA.

Carey Scurry en la NBA
Llegó al draft (lotería o elección) en 1985, para entrar en la NBA y ocupó el puesto 37 elegido por Utah Jazz. Debutó en la NBA con 22 años al lado de Karl Malone y John Stockton, dos de los jugadores del Dream Team de EE. UU. Fue rival de Magic Johnson y Karem Abdul Jabbar en Los Angeles Lakers, de Michael Jordan en Chicago Bulls y de todas las estrellas en tiempos de brillo y apogeo del showtime en la mejor Liga del Mundo.
Carey no era titular pero cuando le daban minutos de juego aportaba puntos y muchos rebotes. Su relación con el entrenador no era la mejor y tampoco se llevaba bien con Karl Malone, la estrella del equipo. Tenía un compañero de andanzas con el alcohol. Muchas veces en estado ebrio se metía en discusiones y peleas, hasta con compañeros de equipo. En la cancha cumplía: nueve veces superó más de 20 puntos en un partido.
Jugó dos temporadas y media y luego pasó a New York Knicks, (1987-1988) el club de su ciudad. Pero jugó muy poco y completó 188 partidos en la NBA (8 de playoff). Había trascendido su problema de alcoholismo y recibió una oferta para ir a jugar a Grecia al Olympiakos (temporada 89-90)
Jugó dos temporadas y media y luego pasó a New York Knicks, (1987-1988) el club de su ciudad. Pero jugó muy poco y completó 188 partidos en la NBA (8 de playoff). Había trascendido su problema de alcoholismo y recibió una oferta para ir a jugar a Grecia al Olympiakos (temporada 89-90)
Carey Scurry, el Jordan borracho
Los simpatizantes del equipo griego le pusieron el apelativo de “Jordan borracho”: su espectacular juego venía aparejado de una agitadísima vida nocturna. Todo eso se le fue perdonando hasta que no hubo otro remedio que echarle: de nuevo su relación con el técnico, Steve Giatzoglou fue de mal en peor y, un partido de Copa europea ante el Joventut (España), el jugador tomó carrera y le dio una patada en el trasero al entrenador luego de ser remplazado.
Debió regresar a EE.UU. en donde jugó en la Liga CBA (inferior a la NBA) poco tiempo fue llamado otra vez de Europa. Granollers de España a principios de 1990.
El periodismo de España señalaba: “Su estreno no pudo ser más espectacular: en la Copa del Rey disputada en Canarias fue clave para eliminar al Barcelona en cuartos de final: 19 puntos, 8 rebotes e impotencia absoluta para sus atónitos defensores, El equipo catalán fue eliminado en semifinales.
El juego de Scurry era rendidor en las canchas y se le permitían ciertos desajustes disciplinarios porque siempre cumplía con el equipo. Promediando 21 puntos y 5,8 rebotes, una noche sufrió bajo los efectos del alcohol un grave accidente de tráfico que pudo costarle la carrera. Apenas jugó 8 partidos y le rescindieron el contrato.
Carey Scurry llegó a GEPU de San Luis
El jugador indisciplinado y conflictivo iba a llegar a Argentina. Lo esperan en San Luis para integrar el gran equipo de GEPU de principios de los años noventa. Así en la temporada 91-92 jugó su primera Liga Nacional en Argentina. Su juego espectacular sirvió para llevar al equipo de San Luis hasta la final. En la serie de cuartos de final, frente a Gimnasia de Comodoro Rivadavia alcanzó los 47 y los 45 puntos en dos partidos consecutivos sólo conseguido por 3 jugadores en la historia. Llegó a las finales, pero Gepu no pudo ante Atenas de Córdoba que fue el campeón. Le quisieron renovar el contrato, pero partió a jugar en las Ligas de Francia y Bélgica.
Carey Scurry, cuatro meses en Mendoza
En 1993, Regatas primero ganó el Nacional C, luego con el DT José Podskoc logró subir del Nacional B al TNA (Torneo Nacional de Ascenso), la segunda categoría del básquetbol argentino. Se armó un equipo muy competitivo con Pablo Melo, Carlos Colla, Sebastián Festa, más los mendocinos Rodolfo Zagaglia, Marcelo Armendáriz, Mauricio Pedemonte, Fernando Reyes…y el DT tomó la decisión de traer a Carey Scurry como el único refuerzo extranjero que se permitía.
El exigente Podskoc de carácter severo, sabía que debería lidiar con la falta de disciplina y la adicción al alcohol de Carey.
Pero trascendió lo que esperaba. Era más permisivo con él. Llegaba más tarde a algunas prácticas y mientras sus compañeros estaban haciendo ejercicios, Carey se sentaba en las tribunas del estadio Pascual Pérez (Federación Mendocina de Box) sacaba unas latas de cerveza de su bolso, se las tomaba y después comenzaba la práctica.
Tenía un rendimiento muy bueno en los partidos y Regatas participaba en la Zona Sur del TNA desde octubre de 1993. Tuve la ocasión de verlo en todos los partidos de local y viajar a algunos de visitante.
Tenía un rendimiento muy bueno en los partidos y Regatas participaba en la Zona Sur del TNA desde octubre de 1993. Tuve la ocasión de verlo en todos los partidos de local y viajar a algunos de visitante.
El estadio de calle Mitre se llenaba para verlo en acción y tomar los pases en el aire, casi pasando el tablero, para volcar el balón. Festa era el que más lo asistía. Colla y Pedemonte tiraban mucho de afuera en un equipo que tenía una velocidad asombrosa. Scurry aportaba el show.
Carey Scurry, el vicio
Muchas veces lo veía a Carey consumiendo cervezas en el centro mendocino y tuvimos algunas charlas interesantes. Era flaco y en sus 2,1 metros cabían litros de cerveza. En una ocasión en un negocio gastronómico de La Peatonal se comió tres lomos y se tomó 24 botellitas de 350mm. Vivía por ahí cerca y se iba a dormir sin molestar a nadie.
En otra ocasión en un negocio de calle Garibaldi, en donde era cliente, lo encontré cuando estaba terminando su 12° cerveza de litro. Era campeón insuperable en la cancha y también como tomador de cerveza.
Tras un partido en General Pico, La Pampa, el plantel tuvo un momento libre después de cenar y a la hora de regreso Carey no apareció. Lo dejaron tras esperar un tiempo prudente. Se podría decir que “se le calentó el pico” y se quedó en un bar. Después se volvió desde la terminal en otro colectivo a Mendoza.
Una noche salía del minimarket de calle Garibaldi, su parada cervecera habitual, y estaba algo molesto. Me dijo: “Yo siempre vengo acá y pago. Sólo le pedí dos días que esperara hasta que cobrara. Yo cumplo mi palabra”.
¿Y qué pasó”, le pregunté? Entonces me contestó amargado Carey: “El hombre de este negocio fue con una boleta a pedir al club Regatas que le pagaran la deuda. ¿Por qué hizo eso?, si yo prometí pagar, yo cumplo mi palabra. Yo ahora vine con el dinero y me dijo que ya le habían cancelado del club”.
Lo sufrieron grandes equipos, como Obras Sanitarias, Lanús y River Plate en algunos de los 14 partidos de la fase clasificatoria Regatas ganó 10 y perdió 4. El 19 de diciembre de 1993 en el triunfo por 96 a 80 de Regatas sobre Deportivo Madryn terminaba su estadía en Mendoza de casi 4 meses.
Carey Scurry, su tercera etapa en Argentina
Sus próximos vuelos y volcadas los hizo en Brasil. El regreso a Argentina se produjo para la temporada 95-96 en Ferro que tenía a un juvenil Luis Scola en el equipo.
En basquetplus.com cuenta que: “Los compañeros lo recuerdan como uno de los talentos más brillantes que haya pasado por Caballito, pese a que ya tenía 33 años y mucho kilometraje en el motor. Sus piernas seguían intactas y sus vicios también, pero el tipo no faltaba a las prácticas, aunque todos sabían de su problema.
Terminó su carrera en la Argentina en un partido por la 18º jornada, el árbitro Daniel Godachevich le pitó una técnica, Scurry se enojó y le pegó una patada en el trasero, que generó su expulsión y el final en Ferro. Una vez más”.
En Chile fue ídolo en el título del Colo Colo de 1996 y en una semifinal ante Petrox metió 67 puntos. Scurry también estuvo en Union Deportiva Española de Temuco UDE e hizo dupla con Patrick Releford (otro conocido de Gepu y de varios equipos de Mendoza).
Carey Scurry, su vuelta a Brooklyn
Carey era el tercero de los diez hermanos Scurry, que en su mayoría se dedicaron al básquetbol, como Paul y Moses. Con ellos comparte la conexión con el deporte y arman un equipo totalmente “Scurry”, que juega varios torneos al año en canchas al aire libre. Carey es parte de un programa social para difundir el básquetbol en los barrios de Nueva York.
Volvió a Brooklyn, donde nació y se crió. Le gustaba contar sus historias a los más chicos que se divierten al escuchar las anécdotas graciosas y casi increíbles de esos lugares remotos en donde jugó. Ese señor les muestra la camiseta 22 original de Utah Jazz (actualmente se venden réplicas) y les cuenta que jugó NBA.
Volvió a Brooklyn, donde nació y se crió. Le gustaba contar sus historias a los más chicos que se divierten al escuchar las anécdotas graciosas y casi increíbles de esos lugares remotos en donde jugó. Ese señor les muestra la camiseta 22 original de Utah Jazz (actualmente se venden réplicas) y les cuenta que jugó NBA.
Precisamente el negocio de la NBA es generoso con sus ex jugadores y a partir de los 44 años les pagan una pensión de por vida. Algo así como 2 mil dólares por cada año que jugaron. Carey estuvo casi tres y cobra unos 5 mil al mes.
A los chicos les advierte que no tomen alcohol y que no hagan locuras como él, así podrán llegar más alto.
A los 63 años el jugador de básquetbol más espectacular que pasó por un equipo de Mendoza se divertía en su barrio jugando streetball (básquet callejero) que muchas veces le ayudó a sobrevivir.
Quedó el recuerdo del estadio de calle Mitre lleno para ver en acción a ese equipo de Regatas y gozar del show de Carey Scurry.











