«Chiri» Reyes: «Es hermoso enfrentarte con los que antes veías en la tele»

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El «Chir» está de paso por Mendoza y contó su experiencia en Instituto. Foto: Giuliano Insegna (Salto Inicial).

LEGIÓN MENDOCINA. El base que actualmente juega en Instituto de Córdoba, dialogó mano a mano con Salto Inicial. Contó su experiencia, vivencias y detalles de su día a día como jugador profesional de Liga Nacional con solo 19 años.

Quien lo vio alguna vez en las canchas de Mendoza, sabe a lo que uno se refiere. Quien no tuvo la oportunidad, hoy lo puede observar en algún partido de Liga Nacional. Lucas «Chiri» Reyes, el crack que brilló en la provincia con solo 15 años, hoy encamina su carrera en Instituto de Córdoba, equipo al cual llegó a los 17 y en el que solo dos años después, consiguió un papel importante en la rotación del equipo.

Gracias al receso que tienen en la competencia, el Chiri se encuentra en Mendoza, disfrutando sus días libres con la familia y amigos. Y entre medio se hizo un espacio para dialogar con Salto Inicial y contar cómo vive su día a día en Córdoba, entre basquet, viajes, profesionalismo y el estar lejos de casa. Sin más preámbulos, aquí el mano a mano:

-¿Cómo ha sido tu vida desde que llegaste a Instituto hasta el día de hoy?

-Ha sido un proceso lindo, donde los primeros meses me costó mucho, el adaptarme, extrañar a la familia, amigos. Después con el tiempo uno va conociendo gente del club y en la última etapa, he sentido que Instituto ha sido mi segunda casa.

-¿Subestimaste el estilo de vida de ser profesional o estuviste a la altura?

Me costó mucho al principio. No pensé que iba a ser tan duro. El entrenar doble turno, si bien a veces lo hacía, no era todos los días, ya que eran entrenamientos cortos pero muy intensos, donde si bajabas el nivel, el DT te exigía el doble. Era complicado, muy distinto.

Foto: Gentileza.

-En ese proceso de adaptación, ¿te sirvió haber llegado con Juan Pablo Pedemonte?

-Muchísimo. Una vez que Juampi dijo que venía, fue un golazo. Nos dábamos mucha contención. Me encanta jugar con él, veníamos jugando juntos de Anzorena y era positivo que él estuviera.

-¿Cómo ha evolucionado el juego del Chiri que veíamos acá con la camiseta de Anzorena, al Chiri que vemos hoy en la tele con la casaca de Instituto?

Creo que he cambiado bastante el juego. Acá en Mendoza tomaba bastantes tiros, hacía goles, me gustaba el aro, ser goleador. En Instituto me cambiaron un poco el chip. Juagaba con jugadores que tenían más poder de gol que yo quizás, entonces tenía que hacerlos jugar a ellos, generar más juego y fue algo que me empezó a gustar más que hacer goles. Me empezaron a exigir que defienda un poco más, porque en ese nivel te piden que presiones toda la cancha, ser intenso todo el tiempo que estás en el campo.

Foto: Giuliano Insegna (Salto Inicial).

-¿Hubo algo en lo que sentías que estabas en deuda y pudiste mejorar?

-Creo que sí, con el tema de presionar toda la cancha. Habían partidos acá en Mendoza que me hacía medio el… (y acompaña una mueca pícara), o quizás no me daba cuenta. Inconscientemente estaba acostumbrando a esperar de mitad de cancha para atrás, y no me daba cuenta que presionando y defendiendo adelante me potenciaba más en ataque.

-¿Cómo vivís tu día a día más allá del entrenamiento?

-Ahora que estoy viviendo solo, es entrenar y cuando tengo tiempo aprovecho para estudiar, cocinar, ir al shopping. Hacer algo distinto relacionado al básquet.

-Tu viejo, por lo que dicen, era crack y la comparación con vos es inevitable. Pero claramente, vos lo has superado…

-Sí, tampoco digamos que es crack porque se agranda… (risas). Me decían que era bueno, yo la verdad no lo vi mucho jugar, lo vi cuando era chico pero él era demasiado grande. La comparación, después veremos, pero jodemos bastante con eso, aunque yo no le digo nada, porque se agranda. Mejor no decirle nada…… (otra vez risas)

Foto: Giuliano Insegna (Salto Inicial).

-¿Seguís desde allá el campeonato local y por supuesto a Murialdo?

-Sí, sigo toda la Superliga con todo esto de las estadísticas, me parece muy bueno. Sigo todos los partidos. Seguí a Murialdo cuando llegó a la final y ahora cuando estuvo en el ascenso, obvio apoyando a mi papá. Estuvieron a un partido de ascender, pero hicieron una gran campaña.

-¿Cómo fue empezar a jugar a nivel nacional con 15 años?

-Estaba un poquito nervioso. Me acuerdo que el partido con Anzorena, creo que fue contra Facundo de La Rioja. Estaba medio peleado el juego, me llamaron y bueno, a jugar. Pero uno se pone nervioso cuando está afuera, ya cuando estás adentro te sale natural.

Foto: Gentileza.

-Y en la Liga, enfrentás a jugadores muy grandes, de experiencia, es totalmente diferente… ¿qué sentiste cuando debutaste?

-Primero fue hermoso, porque yo siempre veía la Liga Nacional de chico, partido que encontraba, lo veía. Y por ejemplo, Samuel Clancy, ahora lo tengo de compañero y es increíble, aprendés mucho… me he comido cada tapa también. Pero a partir de eso uno va aprendiendo, sabe cuándo tirar, cuándo no. Es hermoso enfrentarte con jugadores que antes veías por la tele.

Foto: Gentileza.

-Jugar con esa clase de jugadores, Clancy, Espinoza, Chuzito González, ¿cómo es estar al lado de ellos?

-Al principio, como soy base, no sabés qué decirles. La primera vez que entrené con Clancy lo miraba y te intimidaba un poco. Antes lo veía en la tele y ahora lo tenía cortinándome. Pero uno después se va soltando y lo bueno es que son buenas personas. Te permiten charlar con ellos, decirles lo que pensás, te aconsejan, entonces se hace todo más fácil cuando trabajás con gente así.

-En el partidazo que tuviste contra San Martín de Corrientes, metés un punto, Espinoza te agarró de la cabeza y te apretó para felicitarte, ese es el espíritu del cuál hablás…

Foto: Gentileza.

-Sí, con Pablo (Espinoza) es un caso especial, porque él me trata como a un hijo. Soy el hijo que todavía no tiene, le decimos con su novia. Está encima mío, me caga a pedos cuando estoy medio flojo, siempre está exigiéndome. Me quiere mucho y yo lo quiero a él.

-¿Qué fue lo que más te sorprendió de la vida profesional de los jugadores?

García Morales (centro) le dio una buena lección al Chiri (detrás de él). Foto: Gentileza.

-Hubo una que me pasó el año pasado con García Morales, un crack. Íbamos en el avión y yo al lado de él. Cuando pasan las azafatas, me pedí un café con leche. Claro, yo como siempre estaba acostumbrado, agarré tres sobres de azúcar y le mandé al café. Me miró y me cagó a pedo¡yo no entendía nada! Me dijo «cómo le vas a echar azúcar al café, vos estás loco, tenés que echarle edulcorante». Estaba exigiéndome todo el tiempo con el tema de la alimentación. Leandro (García Morales) me sorprendió que era muy profesional. Llegaba y el loco ya estaba haciendo su ejercicio de pre entrenamiento, siempre puntual. Ese personalmente me sorprendió. Después, todo el tema de la rutina de los jugadores, siempre hacen el mismo trabajo previo en cada partido, no cambian nada, es como si se repitieran los días.

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