
El básquet femenino atraviesa una etapa «agridulce». Mientras, se disfruta de la participación de Las Heras Básquet en la Liga Nacional, la competencia local está totalmente devaluada. Cero competencia a nivel primera y formativas. ¡Se necesita una solución urgente!
Por momentos, parece un capítulo más de un guión cinematográfico. En el cual, los actrices principales, es decir, las jugadoras, sufren un estado de abandono total.
Hace dos meses, el básquetbol femenino de Mendoza, tocaba el cielo con las manos. Las Heras Básquet, en su primera participación en la Liga Nacional, se metía entre los primeros cuatro equipos del país. Totalmente positivo: el 99% de las jugadores nacidas en nuestra provincia y formadas en nuestros clubes. Un orgullo. Una apuesta satisfactoria que sedujo a propios y extraños. Por ende, se jugaron varios partidos a sala llenas. Los medios de comunicación se volcaron en forma absoluta sobre este proyecto deportivo. El apoyo fue total. Y como plus, muchas niñas se acercaron a los distintos clubes a jugar al básquet.

Sin embargo, se descuidó totalmente el corazón del básquet femenino y la competencia local. ABANDONO TOTAL. INEXPLICABLE. No sólo de primera división, también de las divisiones formativas. Por A o por B, siempre se suspenden los partidos del femenino local. Y como si esto fuera poco, hay más aspectos por mejorar. Por ejemplo, no existe un reglamentos claro, no hay días de juegos estipulados. Cuando no juega Las Heras, viaja una Selección, no hay estadios, un DT viajó y pidió postergar el partido de su equipo, etc. Ahora, llegó el frío y la actividad se posterga. ¿Es lógico jugar con estas temperaturas?. No, no es lógico. La suspensión en este caso, está bien. Es una decisión coherente por la salud de las jugadoras. Pero, ellas se cansaron. No quieren entrenar más. Practican con frío o con 35 grados. Ellas sólo quieren jugar. Porque aman el básquet. Aman su camiseta y aman su grupo, su equipo, sus amigas.

Hoy, se volvió a suspender la actividad por baja temperatura. Repito: decisión lógica y acertada. Pero, el «vasito de la paciencia se rebalsó» y no se acepta ninguna excusa más. Hacía mucho tiempo, que un Torneo de Primera División no tenía 7 equipos en competencia. Pero, desde los primeros días del mes de abril, que arrancó el Torneo, cuando las pre temporadas se iniciaron en enero y febrero, hasta el momento, hay clubes que jugaron sólo ¡7 partidos!. Certamen de reserva, en el cual, clubes jugaron 4 partidos y terminaron su participación en el mismo u otros equipos que están jugando semifinales. Y desconocen si se juega partido o revancha o es playout, un solo juego.

El básquet femenino de Mendoza tiene todo lo que se necesita para dar el salto de calidad. Materia prima, es decir, jugadoras de categoría sobran. Clubes como Maipú, Luján, Junín, Juventud, más los tradicionales, tienen un semillero repleto de niñas. Pero, esas «princesitas», no tienen encuentros con otros clubes a través de la FBPM. Hace dos meses, que las Mosquitos, Premini y Mini no tienen un encuentro oficial. Y ahí aparece la magia y la buena voluntad de las entrenadoras, padres y delegados, para organizar encuentros. Y cuando uno llega a una cancha, se encuentra con más de 60 niñas jugando al básquet. Por favor, no le quitemos lo más lindo y sano que tienen las niñas, el amor por el deporte, la alegría y la diversión.

El básquet femenino pide a gritos actividad, juegos, partidos y organización. Llegó el momento de escuchar a las verdaderas protagonistas: las jugadoras.











