Con el corazón abierto: «VIEJO… volví al básquet y necesitaba estar cerca tuyo»

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ORGULLOSO. El día que el papá de Giuliano se recibió de Diseñador Gráfico. Emocionante. Su primer lector. Su mejor amigo. Su crítico. / Gentileza.

DESDE EL CORAZÓN. En momentos como este, mi mejor recurso es escribir, poner en palabras lo que siento y de esa forma me libero. Gracias por seguir a mi lado, amigos y lectores de SALTO INICIAL.

Voy a hacer de cuenta que abro la puerta y como cada día que cubrí un partido desde agosto del 2017, estás ahí para preguntarme cómo me fue, quiénes jugaban y cómo salieron. Era de manual, las preguntas de siempre, la respuesta básica y sin que lo pidieras, yo daba detalles: partido bueno, partido flojo, figura, quién fue a sacar foto, lo que pasó en otro partido, etcétera, ectétera, etcétera. Sin que me diera cuenta, teníamos un ritual.

Por eso ahora tenía ganas de contarte que más de un año después, volví a cubrir. Me tocó ir a Maristas, en la otra punta, pero fue un partidazo. No había nadie, mucho protocolo, no se te podía caer ni un poquito el barbijo que ya te llamaban la atención – «Uuuufff» suspirarías seguramente -. Pero lo más importante estaba loco: 12 de cada lado y una pelota.

Estuvo bueno, tienen buen equipo los dos, hubo altibajos, pero en el tercer y cuarto cuarto, fueron muy parejos y se llenaron a goles. Hasta me parece que ya tengo el título de la nota.

Me di cuenta que fui un afortunado hoy, porque, ¿cuántas veces hemos coincidido en que no es lo mismo verlo por la tele que ir a la cancha? Un montón. Entonces después de tantos meses, tantas restricciones, tantos protocolos y tantas cosas, poder ir y disfrutar de un partido así, es un privilegio. Volver a la cancha a cubrir básquet me dio esa sensación de cosquilleo en el cuerpo, que a mí me gusta decirle adrenalina, pero que no sé qué es. Solo es la pasión por el juego.

El día que nuestro Giuliano Insegna volvió a cubrir básquet y su papá lo acompañó desde el cielo.

Ahora también me hizo acordar a esos días que me quedaba despierto hasta tarde con las notas. El Puchito me dijo que me encargara y yo le contesté: «Ya no soy el Giuliano de antes que se queda hasta las 4 de la mañana», pero igual me quedé porque volví a sentir eso de «no importa, después duermo». Las cosas han cambiado un montón, no te das una idea. Pero por suerte, la pasión por el básquet sigue intacta.

Ya están las notas escritas, editadas y publicadas. Mañana la vas a leer y cuando nos encontremos al mediodía en la mesa para almorzar me dirás «muy linda nota» o si te gustó mucho, no te vas a aguantar y me vas a mandar un mensajito temprano diciéndome eso mismo.

Hace un rato cuando me senté en la compu caí en la cuenta que me faltó contarte todo esto cuando volví a casa, que no me alcanzaba con contárselo a los lectores de Salto Inicial, porque vos también eras mi primer oyente y lector. Que si bien probablemente no me entendías completamente mi locura, intentabas acompañarme en algo tan significativo para mí, como es la simpleza del básquet.

Por eso quise estar nuevamente cerca tuyo, escribirte esta carta y no dejar de contarte sobre la vuelta a las canchas.

Abrazo grande al cielo viejo… te extraño.