AMIGO GUSTAVO… ¡Te fuiste a jugar al equipo de los ángeles!

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SALTO LITERARIO. El «Flaco» arriba, allá en el cielo, es fanático del básquet. Por esta razón, siempre se lleva a su lado esos jugadores que son crack, adentro y afuera de la cancha. Los elige, sabe quien le puede rendir y quién no. Lamentablemente, para nosotros, se lleva tipos que admiramos y amamos. Se llevó a GUSTAVO GIMÉNEZ, y el básquet de Mendoza, llora y siente su ausencia.  

Por Leo Fernández

En el día de ayer, la caída el sol, se llevó un AMIGO, un GUERRERO, que en las peores adversidades siempre nos enseñó que había que LUCHAR.

LUCHAR Y CREER, como hacia él en la cancha. Rectángulo de juego, en el cual si dudabas, se la pasabas a GUSTAVO. Al primero que buscabas, si la cosa se había puesto complicada.

Compartí canchas, piletas, duchas, camarines, habitaciones, viajes, anécdotas y me doy el gusto de decir que COMPARTÍ LA VIDA CON ÉL. Estuvo en mis momentos difíciles y traté de acompañarlo en los suyos.

Para que rememorar sus cualidades deportivas, si con mencionar la palabra CRACK alcanza y sobra: «En la cancha era nuestro MANU».

Tuve la desventura de traerlo al médico para que le descubrieran esa maldita enfermedad. Sin embargo, me llevó y lo llevé a cuanto asados podíamos ir, cumpleaños de nuestros amigos. Era mi “UBER” como decíamos.

Hablamos mil veces por teléfono y siempre cerramos nuestra charla, diciendo: «TE QUIERO AMIGO».

Tuvo el privilegio de pocos. Al lugar que concurríamos, siempre lo saludaron con AMOR, RESPETO Y ADMIRACIÓN. Eso sí cuando se quedaba callado y no te decía nada, atajate, porque se venía el reto después.

Ni la enfermedad pudo detener su amor por el básquet y sus amigos. Siempre al frente. Luchó, volvió a las canchas a seguir despuntando su vicio, jugó algunos partidos y volvió a batallar. Pero, volvió a las canchas a cargar energías, como un GUERRERO QUE NUNCA SE ARRODILLA, SÓLO BUSCA MÁS AIRE PARA BATALLAR.

Desde anoche, he visto tantos mensajes y fotos en las redes sociales, despidiéndolo con una admiración absoluta. Me desperté varias veces en la madrugada para ver el celular y chequearlos. Amigos con los que compartió parte de su vida lo despiden con afecto y honrando su memoria. No conozco a nadie que hable mal de él y seguro no existirá, porque NUESTRO AMIGO ERA UN GRAN TIPO. BUENA GENTE. La mejor etiqueta que podemos tener. Más allá de todas las palabras que leo y me hacen llorar, seguro que desde el cielo está molesto. Porque si existe una característica suya, es que nunca le gustó llamar la atención: HUMILDE Y EJEMPLO A SEGUIR.

A sus hijos, sólo les puedo decir que tienen un padre maravilloso. Que era recto, muy disciplinado, a veces por demás. Ah, siempre habló con orgullo de ustedes, de los logros deportivos que conseguían, de los estudios logrados, de sus éxitos y nos hacía partícipes, porque formamos una verdadera familia. Patricia, su esposa, siempre con una sonrisa para todos, siempre alegre, divertida y salidas chistosas en las juntadas.

Amigo, padre, esposo, compañero, te fuiste para descansar, pediste minuto en tu partido y ahora te cambiaste de equipo: te fuiste al equipo de los ángeles. Cuando, “KOBE BRYANT” te defienda, no lo hagas pasar vergüenza, porque estoy seguro que le vas a jugar el uno contra uno.

Sólo puedo decir:¡Gracias a Dios! por habérselo llevado a su lado y hacerlo descansar eternamente.

Hoy, amaneció y el día esta raro, nublado porque te fuiste de este mundo terrenal. Pero, sale sol y es porque el cielo te recibe con felicidad.

¡Amigo te fuiste… cuanto te voy a extrañar!