Alfred Collins: «El mejor recuerdo que tengo de Mendoza son los amigos»

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Alfred Colling, hoy con 53 años, instalado en Chicago, EEUU. / Gentileza.

SALTO EN EL TIEMPO. Por su estilo de juego y personalidad, enamoró a todos los mendocinos. Fue uno de los extranjeros que se destacó en el básquet de Mendoza en la década del ’90. Más allá de su talento, dejó una amistad con sus compañeros y fanáticos, los cuales recuerda con mucho cariño. Una charla imperdible entre Collins y Salto Inicial. 

Si bien muchos equipos del básquet mendocino hoy cuentan con jugadores extranjeros, hubo una época en que también se vivió esta misma fiebre. Comenzó en la década del ’80 y continuó en los años ’90.

Alfred Collins en el C.D.Rivadavia. FOTO: GENTILEZA.

Por los clubes de la provincia, pasaron una gran cantidad de jugadores nacidos en EEUU y uno de los que vistió más casacas de equipos mendocinos fue Alfred Collins. Un escolta y alero terrible. Con un juego uno contra uno infernal y una media distancia imbatible. Desde su desembarco en General San Martín en 1990 hasta Atenas en el 2000 pasó además por: Macabi, Junín, Andes Talleres, Rivadavia y Mercado.

Collins actualmente tiene 53 años y vive en Chicago. En una charla con Salto Inicial, y con un español bastante fluido, nos contó lo que vivió en la provincia y los recuerdos que tiene.

– Si te digo Mendoza ¿Qué se te viene a la mente?

– El mejor recuerdo que tengo, son todos los amigos que hice. La gente que era tan amable, como me trataron, todos muy lindos recuerdos. Fue uno de los mejores tiempos de mi vida. Jugué en muchos clubes de Mendoza, estoy muy agradecido de haber conocido mucha gente, fue un tiempo maravilloso en el que siempre pienso y me hace feliz.

Alfred Collins vistiendo la camiseta del Verde de Junín. FOTO: GENTILEZA

– Y de los clubes en los que jugaste… ¿Qué recuerdos o anécdotas tienes?

– El primer club que jugué fue General San Martín. Recuerdo  compañeros de equipos como Sergio Peralta, Carlos Abrego, David Ibáñez, un joven Javier Reimers, muchos jugadores. Éramos toda un familia, comíamos juntos, me hicieron conocer otro idioma y otras costumbres era un muy buen club. Mi segundo club fue Junín, fue espectacular jugar ahí. Jugué con «Albertito» (Manzana Martinez), con el Tuta Rodríguez que era muy, muy amigo mío, una buena gente que me ayudaba mucho. En Junín crecí mucho, era muy lindo, lo llevo en mi corazón. Después recuerdo Rivadavia, donde jugué con Marcelo Centorbi, Paul Llaver, que también jugó conmigo en Junín, muchos jugadores. Fue un muy lindo tiempo en mi vida, a Rivadavia también lo llevo en mi corazón. Siempre lo veo de lejos, ahora está en la Liga, me encanta. Recuerdo también a los Rossi, eran divinos, me trataron como a un hijo. Todos los clubes donde jugué: Talleres, Macabi, Atenas, Mercado con el que salimos campeón. Podría contar mucho, pero no tendría tiempo en el día para contarte todo lo bueno que viví en Argentina.

– ¿Cómo era el básquet en esos tiempos?

– El básquet en esa época era como una familia, todos los jugadores eran como mis hermanos, los que tenía en contra también, porque luchábamos en la cancha y después salíamos a tomar algo, reírnos y divertirnos. Era una muy linda época, momento en que yo crecí mucho, me ayudó en la vida y estoy muy agradecido. Hay muchos jugadores que no nombré, pero saben quienes son y los momentos que vivimos.

Campeón con Mercado en 1998 de la Asociación de Clubes de Básquet de Mendoza. FOTO: GENTILEZA

La charla fue rápida. Como si fuera un ataque estacionado y la primera opción de pase fuese para Alfred. Recibió y la pelota seguro tiene destino de red. Otra opción no cabe. «Tengo que ir a trabajar, mil disculpas», dijo. Sin embargo, antes de despedirse solicitó: «Quiero otro contacto con ustedes. Una segunda nota, porque tengo mucho por contar y recordar. Gracias Mendoza».