¡Tiempo muerto por favor!

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Graves incidentes en el partido de A.C.San Martín y la U.D.San José, que tuvo como protagonistas a jugadores y público visitante (FOTO: SALTO INICIAL)
Desde el último jueves hasta el domingo, se produjeron hechos violentos en todas las categorías. Incidentes en Superliga, Nivel Uno, Nivel Dos y formativas. Absurdo, por donde se lo mire o analice.

Gentileza: DIARIO LOS ANDES (martes 23 de octubre de 2018).

Vuelta en zona. Una vez más, la “violencia” se filtró en los estadios de básquet de la provincia de Mendoza. Superliga, Nivel Uno, Nivel Dos o formativas. No importa la categoría. Lamentablemente, siempre aparece. ¡Basta por favor! La intolerancia hacia los fallos arbitrales o el juego y la superioridad del rival de turno, siempre encienden la llama del escándalo, el insulto y la falta de respeto. Absurdo, otro término no cabe.

En cuatro días, se produjeron hechos muy graves en nuestro basquetbol, que pusieron en riesgo la integridad física de los árbitros principalmente. La gota que rebalsó el vaso fue lo que sucedió en el partido de Superliga entre Atlético Club San Martín y San José en el Este. Cuando se jugaban tres minutos del segundo cuarto (ganaba el León 22-18) y los árbitros hasta ese momento sólo habían cobrado 6 faltas entre ambos equipos, Ignacio Cangelosi, jugador del Santo, le protestó al juez Leandro Robles, un grito desmedido en la conversión de un rival. El hombre de gris, le cobró una falta técnica. Cangelosi, reaccionó y le tiró la pelota al juez, quien lo descalificó acto seguido. Esta decisión provocó un caos total, ya que los jugadores del Santo, se fueron contra el juez y su compañero Sebastián Mellado, intentó separar. Desde la tribuna bajaron allegados a la delegación visitante y un hombre golpeó al juez Robles, mediante un golpe de puño. Gritos, empujones, jugadores y colaboradores que separaban, otros que querían seguir insultando a Robles, etc. La dupla arbitral, levantó la planilla y el juego fue suspendido.
Esta serie de hechos bochornosos, comenzó el último jueves en el Clausura Nivel Uno, en el partido que disputaron Banco Mendoza «B» y el Club Obras Mendoza en el estadio De Paolis en Calle Rawson. Entretiempo. Ganaba cómodo el equipo de Obras. Rodrigo Gili, tras recibir un insulto por parte del plantel de Banco Mendoza, decidió la expulsión inmediata de Sebastián Poquet, jugador que se descontroló, insultó y amenazó cara a cara a Gili. Esto provocó que Marcos Lucero, el juez número 1 del partido, intervenga y con el propósito de defender a su compañero, empujó al jugador de bancario. La reacción del ex jugador de Regatas, llegó de inmediato. Empujones entre ambos, insultos, etc. A diferencia, del partido de Superliga, la dupla arbitral Gili-Lucero, decidió continuar con el partido en un clima muy complicado. El partido lo ganó Obras y condenó al equipo de Reig a jugar por la permanencia. Sobre el final del juego, fue descalificado Scalise, jugador local. Ese mismo día pero en el Nivel 2, jugadores de Honor y Patria/Las Heras, tras la derrota ante General San Martín «B», se insultaron durante el juego y luego en los  vestuarios, se tomaron a golpes de puño, en el cual también participaron integrantes del cuerpo técnico.
Lucero, luego de ser empujado, fue contenido por el entrenador de Obras. Foto: Giuliano Insegna.
Y otro acto de barbarie que tiene que ser sancionado, fue lo que sucedió afuera del estadio del Atlético Club San Martín, el último sábado. Un papá de Anzorena de la categoría U17, enojado y fuera de control con la dupla arbitral compuesta por Cristina Caner y Javier Alaniz, esperó que los jueces salieran del estadio y amenazó con atropellarlos con su vehículo. Si señor, lector, leyó bien: “les tiró el auto encima». ¡Una barbaridad repudiable por donde se lo mire o analice!
En materia seguridad, el básquet de Mendoza, vuelve a estar en terapia intensiva. La violencia no tiene límites y es necesario una solución inmediata para que los chicos tengan un espejo donde reflejarse y continúen soñando en grande. Por ejemplo, la Superliga es muy competitiva, con jugadores norteamericanos, venezolanos y canadienses, que le otorgan un show único y que se había perdido en Mendoza. Sin embargo, la violencia, opaca todo y la inversión que realizan los clubes se convierte en un gasto excesivo e innecesario.
Anoche, había reunión en el Colegio de Árbitros de Mendoza. Los jueces exigen respuestas inmediatas. La propuesta principal que se trató fue la de exigir a la Federación Mendocina de Básquet, presencia policial en todos los juegos. Mínimo cuatro efectivos. Sin dudas, esto generará gastos extras para los clubes. Otra alternativa fue no dirigir hasta que el Tribunal de Penas se expida en estos tres casos de violencia mencionados. El Colegio de Árbitros quiere una sanción ejemplar.
El Presidente la Unión Deportiva San José, el Lic. Mario Díaz, explicó que el club esperará el informe de los jueces Mellado-Robles y la resolución del Tribunal de Penas, para evaluar qué acciones llevará a cabo al respecto con sus simpatizantes y jugadores. “Repudiamos todo acto de violencia física y verbal.  San José se está reconstruyendo y esto es un golpe muy duro al corazón del club”.
Por el lado de Banco Mendoza B, su entrenador Nicolás Reig, responsabilizó al juez Marcos Lucero por la reacción de su jugador Sebastián Poquet. Desde el club de Chacras de Coria, no se realizó ningún descargo público. Por su parte, el pivot ex Regatas, reconoció que se equivocó en insultar al juez Gili, por ende estuvo bien descalificado, pero cuando recibió el empujón de Lucero, reaccionó de manera desafortunada. El plantel de Banco Mendoza B tendrá que realizar una fuerte autocrítica, ya que durante 15 fechas del Clausura Nivel I, sufrió 9 descalificaciones, algunas directas y otras por acumulación de faltas antideportivas y faltas técnicas. Con respecto al Club Anzorena, su presidente Miguel Aguilera, apenas se enteró lo sucedido en San Martín, llamó al Colegio de Árbitros, solidarizó con los jueces y le solicitó a su Presidente un informe de los incidentes. Este tema será tratado en comisión directiva  y se tomará una decisión.
Sin dudas, la violencia se convirtió en un jugador más… ¡Minuto por favor!