Salto Inicial para el básquet inclusivo

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En el estadio General San Martín comenzó el básquet inclusivo, un proyecto consolidado por jugadores de la casa de calle Perú.

¿Quién dijo que todo está perdido? Yo, vengo a ofrecer mi corazón. Palabras que recitaba la Negra Sosa en uno de sus grandes éxitos musicales. Paula Ramos, Vicky y Vito Rubia, Marcos Spoliansky y un grupo de colaboradores no solamente ofrecen su corazón, sino también su profesionalismo a la causa. Es que este sábado en las instalaciones del club Pacífico se inició el básquet inclusivo, un proyecto que trata de integrar a chicos/as con capacidades especiales.
Minutos antes de la hora estipulada del ciclo (se dicta los sábados de 11 a 12.30), las organizadoras terminaban de ajustar detalles. Un gran cartel de bienvenida con los colores que representan al club San Martín se mostraba imponente. Al traspasar el portón de ingreso, cortinas azules y rojas adornaron un sector de la cancha, junto al cartel con todos los datos del proyecto.
En la cancha, muchas pelotas, aros adaptados, y circunsferencias plásticas se distribuyen a lo largo del rectángulo de juego. En uno de los aros, dos chicos practican lanzamientos bajo la supervisión y estímulo de Marcos Spoliansky y un colaborador de lujo: Manuel Garcés.
«Cuando me enteré del proyecto, me pareció una causa muy noble y me sumo pero como un colaborador nada más» resumió su presencia el gran Manolo.

En el círculo central, en un pequeño aro plástico los más chiquitos, intentaban encestar. En las oportunidades que lo lograban, una gran sonrisa se les dibuja en esas caritas inocentes.

Algunos niños y después de repetir el trabajo, iban a buscar a sus padres y hermanita para que ejecutaran la rutina con ellos. Un marco muy emocionante porque en todo momento, ellos tratan de incluír a su entorno familiar .
En el cambio de ejercicios, a algunos no les convenció mucho. La profesora indicaba que había que efectuar en pique bajo y en cuclillas. La nena se sentó y abrazó la pelota entre sus brazos expresando «es mejor así». La espontaneidad de la menor arrancó la risa cómplice de la adiestradora.
La primer clase está llegando a su fin y todos están listos para una instantánea.
Luego de la foto, cada uno de los chicos se despide de los profesores con un beso. Los padres saludan y los organizadores les dicen que los esperan el próximo sábado. En el ambiente queda una grata satisfacción de haber colaborado con chicos especiales brindándoles amor y capacitación a lo largo de una hora y media.
Las puertas del club Pacífico están abiertas y profesores y colabores abren su corazón, tiempo y profesionalismo a una causa que merece el reconocimiento de todos.
¡¡¡Felicitaciones!!!

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